Desde primera hora de este viernes, Ceuta ha retomado las labores de limpieza en la playa de El Trampolín, donde cientos de migrantes han pasado la noche en asentamientos. Acompañados por una fuerte dotación policial, los trabajadores de la empresa encargada han retomado las tareas para adecentar el lugar, después de que quedasen suspendidas este pasado jueves por el regreso de parte de los miles de personas que habían sido desalojadas.
Aunque, en un primer momento, se dijo que habrían regresado para recoger algunas pertenencias como documentación o teléfonos móviles, pronto comenzaron a montar de nuevo sus tiendas y asentamientos en El Trampolín. Por ese motivo, desde la Ciudad Autónoma se dio a orden de paralizar el dispositivo de limpieza hasta que se pudiese garantizar la seguridad para los operarios.
Una escena diferente a la de este viernes, cuando los servicios están realizando durante la mañana labores de higienización de la zona, mientras están siendo escoltados por agentes de la Policía Nacional. Mientras, en la pared de la Planta Desaladora de Ceuta, en esa misma playa, más de mil personas de origen magrebí aguardan hasta que finalicen las labores de limpieza.
Organizados en dos colectivos diferentes
Los migrantes han sido divididos en dos colectivos. Por un lado, los subsaharianos que vienen de países con lato riesgo y con mayor facilidad a resoluciones favorables de asilo y, por otro, los magrebíes. Estos últimos, que mayoritariamente son marroquíes, pertenecen a un país del que solo se admiten en torno al 5% de las solicitudes de asilo.













