Hay un rincón en la Costa del Sol donde el mar y la tierra se entrelazan dibujando uno de los paisajes más singulares de toda la comarca: Manilva. Un lugar donde la defensa por su entorno natural ha llevado a marcarse en la gestión del Ayuntamiento como uno de los pilares fundamentales en los que se trabaja.
En este sentido, la labor de la Delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Manilva, dirigida por Pilar Zúñiga, se ha consolidado no solo por su impacto directo en la conservación del entorno, sino también por su capacidad para generar conciencia ciudadana, promover hábitos sostenibles y reforzar la identidad local vinculada a este privilegiado enclave natural. En un municipio donde el litoral, las zonas rurales y los espacios naturales conviven estrechamente con el desarrollo urbano, la protección del medio ambiente no es una opción, “sino una necesidad estratégica”.
Así lo subrayan desde el Consistorio, donde destacan como uno de los hitos más relevantes en esta materia medioambiental la obtención y consolidación de la Bandera Azul para el sendero litoral de Manilva.
Este reconocimiento, concedido por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor, avala no solo la calidad ambiental del entorno, sino también aspectos clave como la seguridad, la accesibilidad y la gestión sostenible de estos espacios naturales. Un distintivo exigente que sitúa al municipio como ejemplo de buenas prácticas en la protección y puesta en valor de su patrimonio litoral.. Este distintivo, que cada año exige el cumplimiento de estrictos criterios, ha situado al sendero de Manilva como un referente en la Costa del Sol, no solo para vecinos y vecinas, sino también para los visitantes que encuentran en este recorrido un ejemplo de integración entre naturaleza y uso público responsable.
La senda litoral se ha convertido así en mucho más que un simple itinerario. Se trata de un espacio vivo, cuidado y en constante mejora, donde la Delegación de Medio Ambiente desarrolla una intensa labor de mantenimiento, limpieza y conservación. Estas tareas incluyen la reparación de pasarelas, la retirada de residuos, el control de la vegetación invasora y la señalización adecuada para garantizar la seguridad de los usuarios. Además, se llevan a cabo actuaciones periódicas para mejorar la accesibilidad, permitiendo que personas de todas las edades y condiciones puedan disfrutar de este entorno único.
Pero el trabajo en la senda no se limita a lo material. También existe una importante vertiente educativa y de sensibilización. A través de campañas informativas, actividades con centros escolares y acciones de voluntariado ambiental, se fomenta el respeto por el entorno y se promueve una cultura de cuidado colectivo. En este sentido, la colaboración ciudadana resulta clave, y cada vez son más los vecinos que participan activamente en iniciativas como jornadas de limpieza o programas de concienciación.
La protección animal, uno de los ejes fundamentales
Otro de los ejes fundamentales de la Delegación de Medio Ambiente es la protección animal, un ámbito en el que el Ayuntamiento de Manilva ha dado pasos firmes hacia una gestión más ética y responsable. Las políticas municipales en este campo se centran en el bienestar de los animales, la prevención del abandono y el control de colonias felinas mediante métodos respetuosos como el CES (Captura, Esterilización y Suelta). Este sistema, ampliamente recomendado por expertos y entidades protectoras, permite controlar la población de gatos callejeros sin recurrir a prácticas agresivas, garantizando al mismo tiempo su salud y la convivencia con la ciudadanía.
La colaboración con asociaciones y voluntarios es, también aquí, un elemento esencial. Gracias a este trabajo conjunto, se han podido desarrollar campañas de adopción, jornadas de sensibilización sobre la tenencia responsable de mascotas y acciones para fomentar la identificación y el cuidado adecuado de los animales domésticos. Estas iniciativas no solo mejoran la calidad de vida de los animales, sino que también contribuyen a construir una sociedad más comprometida y solidaria.

Un nuevo refugio de animales temporal municipal
En su compromiso continuo con el bienestar animal, el Ayuntamiento de Manilva ha puesto en marcha un nuevo Refugio de Animales Temporal Municipal, un servicio destinado a acoger y atender a aquellos perros que han sido abandonados o que se han perdido de sus propietarios, mientras se localiza a sus familias o se tramita su posible adopción.
Se trata de un espacio de carácter transitorio, pero dotado de las condiciones necesarias de cuidado, seguridad y atención veterinaria básica, con el objetivo de garantizar el bienestar de los animales durante su estancia. Este recurso refuerza la red municipal de protección animal y mejora la capacidad de respuesta ante situaciones de abandono o extravío.
En este sentido, la concejala responsable insiste en la importancia del uso del microchip como herramienta fundamental para la identificación y rápida localización de los animales, al tiempo que se impulsa la adopción responsable como vía para ofrecer una segunda oportunidad a aquellos perros que no puedan regresar con sus familias.
Hacia una mayor conciencia medioambiental
En paralelo, la Delegación impulsa actuaciones relacionadas con la gestión de residuos y la limpieza urbana, promoviendo el reciclaje y la reducción del impacto ambiental. La instalación de nuevos puntos de recogida selectiva, las campañas informativas sobre separación de residuos y la vigilancia para evitar vertidos incontrolados forman parte de una estrategia integral que busca implicar a toda la población en el cuidado del municipio.
Asimismo, se desarrollan programas de mantenimiento de zonas verdes, fundamentales para mejorar la calidad del aire, reducir el efecto de las altas temperaturas y embellecer el entorno urbano. Estas acciones, que en muchas ocasiones cuentan con la participación de escolares y colectivos locales, tienen también un importante componente educativo, al acercar a la ciudadanía a la importancia de preservar los recursos naturales.
La educación ambiental, de hecho, atraviesa todas las áreas de actuación de la Delegación. Desde talleres en colegios hasta campañas en redes sociales, pasando por actividades al aire libre, el objetivo es claro: formar ciudadanos conscientes, capaces de valorar y proteger su entorno. En un contexto global marcado por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, esta labor adquiere una relevancia aún mayor.

Una planificación urbana que respete el entorno
El compromiso con el medio ambiente se refleja también en la planificación urbana, donde se busca un equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad. La protección de espacios naturales, la integración de zonas verdes en los proyectos urbanísticos y la apuesta por infraestructuras respetuosas con el entorno son aspectos cada vez más presentes en la gestión municipal.
Otro elemento destacado es la coordinación con otras administraciones y organismos, que permite acceder a recursos, compartir buenas prácticas y desarrollar proyectos de mayor alcance. Esta colaboración es clave para afrontar retos complejos y garantizar una gestión eficaz del territorio.
Un compromiso compartido que mira al futuro
En definitiva, la Delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Manilva desempeña una labor esencial que va mucho más allá de la conservación del entorno. Se trata de un trabajo transversal, que influye en la calidad de vida de la ciudadanía, en la imagen del municipio y en su proyección de futuro. La Bandera Azul del sendero litoral, el cuidado constante de la senda, la protección animal y las múltiples iniciativas en materia de sostenibilidad son solo algunas de las muestras de un compromiso firme con el medio ambiente.
Un compromiso que, además, no deja de evolucionar. Los retos ambientales son cada vez más complejos, y exigen respuestas innovadoras y una implicación creciente por parte de todos los sectores de la sociedad. En este contexto, la Delegación de Medio Ambiente de Manilva se posiciona como un agente clave, capaz de liderar el cambio hacia un modelo más sostenible, participativo y respetuoso con el entorno.
El camino recorrido hasta ahora demuestra que es posible compatibilizar desarrollo y conservación, siempre que exista voluntad política, planificación y, sobre todo, una ciudadanía comprometida.
Manilva, con su riqueza natural y su apuesta por la sostenibilidad, se presenta así como un ejemplo a seguir, donde el cuidado del medio ambiente no es solo una responsabilidad institucional, sino un valor compartido por toda la comunidad.












