El pasado martes 12 de mayo se celebró el Día Mundial de la Fibromialgia, una afección crónica que se caracteriza por la presencia de dolor crónico musculoesquelético generalizado y que afecta especialmente a mujeres de entre 20 y 55 años. Una enfermedad invisible que suele provocar fatiga y problemas de sueño, entre otros síntomas, y que «nadie la entiende», como cuentan muchas de las personas que la sufren.
«Son síntomas que aparentemente no se ven, por eso se llama la enfermedad invisible, pero interiormente sí te está afectando. También afecta a la niebla mental, el estado de ánimo, la sensibilidad… incluso la ropa que llevas puesta te produce dolor», explica Pilar Gutiérrez, secretaria de la Asociación AFIBRO+, que en este 2026 cumple diez años con una función fundamental en la Plaza Adolfo Suárez de Arroyo de la Miel.
Pilar nos cuenta que «la asociación comienza en 2016 a través de un grupo de mujeres que se reunieron y coincidían que todas sufrían fibromialgia». «Viendo la necesidad que tenían de que alguien les acompañara, decidieron formar una asociación y el Ayuntamiento nos cedió este local», dice sobre el espacio que cuentan, «un refugio» donde se sienten «acompañadas» por otras mujeres en una situación similar.
«Aquí nos sentimos escuchadas y que nadie nos juzga. Como es una enfermedad invisible, aparentemente puedo decir estoy bien, pero luego no me puedo levantar aunque se me vea bien. La profesión la llevamos por dentro», continúa Pilar emocionada en palabras a AZ. «Yo estoy en el otro grupo de enfermas de reumática, pero la mayoría de nuestras socias sufren fibromialgia y fatiga crónica», afirma, antes de reconocer que tiene una enfermedad que sufre fibromialgia.
Está siendo unos días de muchas actividades para las socias de AFIBRO+, que el pasado lunes 11 de mayo organizó las V Jornadas sobre Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica en la Casa de la Cultura de Benalmádena. El martes acudieron a la Calle Larios de Málaga para celebrar una marcha con la que dar visibilidad a esta enfermedad. Reme es torremolinense, aunque lleva 50 años viviendo en Arroyo de la Miel y reconoce que le cuesta andar mucho y mantenerse en pie durante un tiempo prolongado.
«Cuando llegué a la asociación estaba destrozada, pero con reunirme con las compañeras y las risas me fui poniendo mejor. Gracias a eso hago mis actividades, hago ese esfuerzo de corazón porque hay días que no tienes ganas de nada», dice Reme, feliz por las actividades y lo que significa AFIBRO+ para ellas. «Hacemos baile, castañuelas, manualidades, memoria, psicología… Tenemos de todo, la unión que tenemos y lo que nos queremos es más que suficiente para sobrellevar esta dura enfermedad, que no la entiende nadie», concluye Reme casi entre lágrimas.














