“La música es el lenguaje universal de la humanidad”. Lo dijo el literario Henry Wadsworth Longfellow, aunque es en las voces como la de Mary Van Der Lend, que esta frase cobra sentido. Una artista que ha convertido la música en el eje de su vida y en la manera más sincera de conectar con los demás. Desde las fiestas escolares de su infancia hasta los escenarios de hoteles, bodas y programas de televisión, la cantante malagueña ha construido una trayectoria marcada por la constancia, la sensibilidad y una pasión que nunca dejó de acompañarla. Ahora, tras su paso por Tierra de Talento en 2023, regresa a este formato en una edición especial de dúos donde volverá a demostrar la versatilidad y emoción de su voz.
“Yo empecé a cantar muy pequeña, en el colegio, en las fiestas de fin de curso. Ahí ya se dieron cuenta de que tenía oído”, recuerda. Sin embargo, el camino hacia la música profesional no fue inmediato. Durante años, Mery compaginó su pasión artística con otros trabajos. “Trabajaba en un periódico y también era profesora de inglés”, explica.
El punto de inflexión llegó en 2015, casi de manera inesperada. “Vi en el periódico un anuncio de un concurso de música house. Yo nunca había cantado ese estilo, pero mis amigos me animaron a presentarme”. Ganó aquel certamen y, desde entonces, comenzó a abrirse paso entre micros abiertos, jam sessions y actuaciones en directo. “Poco a poco me empezaron a llamar de hoteles y fui combinándolo con otros trabajos hasta que finalmente pude dedicarme completamente a esto”.
Hoy, casi nueve años después de dar aquel salto definitivo, Mary reconoce que el escenario continúa despertándole el mismo vértigo que el primer día. “Me sigo poniendo muy nerviosa antes de cantar». Precisamente para enfrentarse a esos miedos participó en 2023 en Tierra de Talento, una experiencia que, asegura, marcó un antes y un después en su vida. “Fue súper gratificante, tanto profesional como personalmente. Me hizo crecer muchísimo”. La artista logró alcanzar la semifinal y ahora vuelve al programa en la edición especial de dúos.
En esta ocasión compartirá escenario con la sevillana Manuela Moya. “Al principio parecía que no íbamos a tener nada en común porque ella es muy flamenca y yo soy mucho más internacional y explosiva”, comenta entre risas. “Nos costó elegir la canción porque yo quería cantar en inglés, que es donde me siento más cómoda”. Sin embargo, ambas encontraron un inesperado punto de unión en la cultura francesa. “Su padre es francés y mi marido también, así que decidimos hacer una canción en francés«.
La trayectoria de Mary ha estado siempre estrechamente ligada a la Costa del Sol y al público internacional. “Al principio cantaba prácticamente todo en inglés porque actuaba mucho en hoteles con clientes británicos”, explica. Con el paso de los años, su repertorio ha ido creciendo y diversificándose. “Ahora también hago muchos boleros y disfruto muchísimo cantándolos, aunque lo que más me tira sigue siendo la música de los años 50, 60 y 70”.
Más allá de los escenarios convencionales, la cantante ha encontrado en las bodas uno de sus espacios más especiales. “Me encanta hacer ceremonias. Preparar durante meses junto a los novios cómo quieren que suene ese día tan importante es algo que me llena muchísimo”. Además de cantar, acompaña muchas de esas actuaciones al piano y la guitarra, convirtiendo cada ceremonia en una experiencia personal. Con humor, Mary resume su disponibilidad artística con una frase que provoca inevitablemente una sonrisa: “Siempre digo que el día que me contraten para un funeral, también iré”.
Porque detrás de cada actuación permanece intacta la misma pasión que nació cuando apenas era una niña. Una pasión que el sábado devolverá a la pantalla con la misma emoción —y los mismos nervios— con los que empezó a cantar por primera vez.















