Los agentes de Policía Nacional, tras casi un año de investigación, desarticulan en la provincia de Málaga un clan familiar dedicado a la explotación sexual de mujeres en casas de citas. Han resultado detenidas 22 personas por su presunta implicación en los delitos de pertenencia a organización criminal, delitos relativos a la prostitución, contra la salud pública, blanqueo de capitales y contra el derecho de los trabajadores. Los resultados de la investigación patrimonial en la fase de explotación han conseguido intervenir alrededor de 300.000 euros en efectivo, 1.100.000 euros bloqueados en distintas cuentas bancarias y más de 6.500.000 euros en bienes inmuebles.
La investigación, llevada a cabo por el Grupo III de UCRIF y la Unidad de Investigación Patrimonial de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Comisaría Provincial de Málaga, tuvo sus inicios en agosto de 2025, cuando los agentes recibieron información sobre dos chalets sitos en las localidades de Marbella y Benalmádena, donde se estaría ejerciendo la prostitución coactiva, y delitos relativos al tráfico de drogas. Tras la comprobación de la información y realizadas las primeras gestiones policiales, enseguida se pudo constatar que se trataba de una organización criminal que utilizaba métodos de control y explotación de mujeres para beneficiarse de la actividad de las mismas, y que se trataba de dos de las “casas de citas” más importantes y activas de la Costa del Sol, donde además se ofrecía un triple servicio “servicios sexuales, droga y discreción”, principalmente para clientes con alto poder adquisitivo, incluyendo en ocasiones servicios privados o exclusivos, conocidos como “Escort”.
A la cabeza de la red criminal un clan familiar
Los agentes han obtenido a lo largo de la investigación los indicios suficientes para poder acreditar la existencia de una organización criminal, perfectamente estructurada, afincada en las localidades de Benalmádena y Marbella, con una jerarquía perfectamente definida, con distribución de funciones en diferentes escalones de responsabilidad, y cuyos máximos dirigentes serían una mujer, de 72 años, y sus hijos. El fin último era la obtención de pingues beneficios procedentes de la explotación sexual de mujeres, así como el tráfico de sustancias estupefacientes.
El funcionamiento diario de los clubs o casas de citas era supervisado por las “mamis”, tal y como se les conoce en el argot a las mujeres que pasan a controlar al resto, pero siempre supervisadas y dirigidas en todo momento por el clan familiar.
Las condiciones en las que las mujeres ejercían la prostitución eran muy similares a las que se les imponen en cualquier club de alterne, en los que se establecen unas condiciones abusivas y restrictivas en cuanto a las jornadas laborales -excediendo ampliamente los límites horarios aconsejados-, con ausencia de tiempo libre o descanso y una disponibilidad constante, así como la exigencia de ciertos servicios sexuales, para los que ofertaban distintos tipos de habitaciones.
Los ingresos generados por los servicios de alterne se regulaba por un sistema de control de tickets, abonando los responsables de la trama siempre con retraso los pagos correspondientes a las meretrices, y evitando con esto que las mujeres abandonaran las casas al tener débitos pendientes.
De igual forma los investigadores han podido identificar plenamente dentro del entramado a las personas que se encargaban de adquirir y suministrar tanto a las mujeres, como a los clientes, diferentes tipos de sustancias estupefacientes.
Igualmente, la organización mantenía un control exhaustivo de los clubs y de las normas impuestas, ya que contaba con un amplio sistema de grabación, tanto del interior como de los exteriores de las casas de lujo de Marbella y Benalmádena.
Es significativo señalar que estos lugares enmascaraban su actividad tras la apariencia de viviendas turísticas, motivo por el cual también serán expedientados los titulares de las mismas, por la Unidad de Hospederías perteneciente a la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana.
Una brillante fase de explotación
La Operación GAVAGE, se ha saldado con 22 detenidos, seis de los cuales son de la misma familia, así como el registro de varias viviendas en las localidades de Benalmádena y Marbella donde se localizaron a 29 víctimas de esta trama..
Se han intervenido también diferentes sustancias estupefacientes entre las que destacan 53 gramos de cocaína, varias dosis de “tusi”, 17 gramos de marihuana, 75 gramos de hachís, siete botellas de gas óxido nitroso, así como vigorizantes/potenciadores sexuales -100 sobres del principio activo Sildenafilo, y seis recipientes de cristal de cipionato de testosterona-.
Así mismo, se ha producido a la intervención de casi 300.000 euros de dinero en metálico, vehículos de alta gama valorados en 383.000 euros, joyas y relojes pendientes de tasación. Igualmente, se han podido bloquear cuentas bancarias con 1.100.000 euros y bienes inmuebles por valor de 6.562.000 euros, acreditándose que la organización estaba realizando distintas transacciones en Dubai.
En esta fase han colaborado varias unidades policiales, tales como GOIT- quien realizó el acceso a lugares especialmente complejos-, y guías caninos de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana, con el fin de detectar tanto las sustancias estupefacientes como el dinero que pudiera estar oculto.
















