A sus 18 años si algo ha demostrado es que ha venido a dejar huella. En su mochila ya lleva cincuenta y seis carreras competidas, doce años de esfuerzo y dedicación y un buen puñado de éxitos. Hablamos de Jesús Ríos Maldonado, el piloto promesa de Marbella que vive ahora uno de sus momentos más ilusionantes de toda su carrera deportiva. Con la mayoría de edad recién cumplida, compite por hacerse con el Mundial de Moto3 junto a Honda y el equipo Rivacold Snipers Team.
“He tenido que sacrificar mucho cuando era niño para llegar hasta aquí”, confiesa. Desde la primera pregunta, Jesús desprende una madurez y una seguridad que no es propia de su edad. Así, desde la absoluta humildad y como si aún le costara creerlo, recuerda en esta emotiva entrevista para ONCESOLES todo lo que ha tenido que luchar para alcanzar sus metas. Y deja una idea clara desde el principio: queda Jesús Ríos “para rato”.

Su pasión por las motos le nace desde pequeño, siendo a sus seis años la primera vez que se subiría en una de ellas. Empezó a competir en las categorías junior en España y pronto pasaría a motores superiores. Compitiendo carrera tras carrera y levantándose cada día con un propósito. Poder dedicarse al motociclismo.
Un esfuerzo que pronto comenzaría a materializarse en resultados. Durante su carrera junior, fue campeón en dos campeonatos españoles, en los años 2021 y 2022. Debutó en la European Talent Cup en 2022, terminando en el Top 5 en múltiples ocasiones y acabando la temporada 10º en la general.
En 2023 el éxito volvería a llamar a la puerta, logrando sumar tres podios consecutivos al final de la temporada, lo que le valió una plaza en el Campeonato del Mundo FIM Junior GP al año siguiente. El marbellí consiguió tres victorias en su año de rookie en Junior GP y acaparó titulares mientras pilotaba para el equipo MRE Talent.
En 2025, cambiaría de equipo y se uniría al Finetwork MIR Racing Team en Junior GP, subiendo una vez más al escalón más alto del podio. Un éxito que llamaría la atención del Rivacold Snipers Team, que ofreció a Ríos la oportunidad de sustituir al lesionado Riccardo Rossi en las dos últimas rondas del Campeonato del Mundo de Moto3. Una trayectoria que lo ha llevado a ser uno de los mayores talentos emergentes de toda España.
“Nunca dudé en terminar mis estudios, por lo que pueda pasar” (destacado)
Pero detrás de todo este éxito, Jesús Ríos, el deportista, esconde su faceta más humana: la de un chico de Marbella, “de toda la vida”, sencillo y cercano que lejos de volar, sabe mantener sus pies bien firmes en el suelo. “Nunca dudé en terminar mis estudios, por lo que pueda pasar”.
Lo cierto es que Jesús ha sabido -y querido- compaginar una exigente carrera deportiva con su formación académica, sin renunciar a ninguna de las dos. Todo ello, a base de mucho esfuerzo: “Siempre he tenido el apoyo en casa, pero mis padres sabían todo lo que me perdía como niño. No he podido ir a muchos cumpleaños, viajes de fin de estudios o planes que sí podían hacer mis amigos”, cuenta.
Para poder sacar las asignaturas adelantes, no le ha quedado otra que renunciar al tiempo libre y de ocio, dedicando muchas noches a los estudios para compaginarlos tanto con su preparación deportiva como con los viajes de competición cuando está fuera de casa. Está a punto de terminar segundo de bachillerato y reconoce que para poder compaginarlo todo hay que “sacrificarse mucho”.
El apoyo de su ciudad, Marbella
“Para mi es un orgullo ser el ‘piloto marbellí’”, confiesa entre risas. Creció desde niño en Marbella y, a día de hoy, sigue forjando su carrera desde aquí. Una ciudad que, asegura, no solo le ha marcado de manera personal sino también profesional. El piloto confiesa lo difícil que es asumir económicamente para una familia los costes de este deporte, sobre todo en los inicios, cuando los apoyos no son muchos. Por ello, contar con el patrocinio del Ayuntamiento de Marbella desde que comenzó ha sido un apoyo “clave” en su carrera.
“El apoyo del Ayuntamiento es fundamental para poder continuar compitiendo a nivel internacional, afrontar los desplazamientos a países como Tailandia, Brasil, Estados Unidos o Catar y mantener el máximo nivel deportivo”, asegura.
Jesús valora, además, la apuesta que hace su ciudad por el deporte. “Ya no es por la ayuda que me dan a mí, sino por lo que significa que lo apoyen. Para mí, el deporte es un estilo de vida y estoy súper contento de ser de un municipio que apueste por él y lo fomente”.

“Un día estás arriba y te quieren todos y al otro pierdes y ves a la gente que te apoya de verdad”
Asegura no haber podido llegar hasta donde está ahora mismo sin rodearse de su gente. El apoyo incansable de su familia, sus amigos y compañeros del instituto y los que “de verdad están”. A su temprana edad, Jesús ha podido conocer la otra cara del deporte profesional. Un mundo altamente competitivo y exigente, donde también toca enfrentarse a situaciones difíciles y obstáculos.
“El motociclismo también me ha hecho madurar mucho. Te das cuenta de muchísimas cosas que un chaval normal de 18 años no vive. Es un mundo muy difícil mentalmente. Un día estás arriba y te quieren todos, y otro día estás abajo y ves quién está realmente ahí apoyándote. Yo siempre intento rodearme de la gente que me aporta y no de la que me resta. Y estoy muy agradecido del círculo que tengo”.
En este sentido, reconoce la dificultad a la que muchos deportistas se enfrentan y la importancia de cuidar la salud mental. “Yo nunca he tenido que recurrir a un profesional, por muy hundido que esté, siempre he intentado mostrar una buena cara”, confiesa.
“En Barcelona me caí estando sexto, pero vi el lado positivo, y es que estuve casi toda la carrera entre el tercero, el segundo y el cuarto puesto”, cuenta.
Pedrosa, Márquez y Stoner, algunos de sus referentes
“Mis referentes siempre han sido Dani Pedrosa, Casey Stoner y Marc Márquez. Para mí son los tres más grandes del deporte”, confiesa. Y, aunque siguen siendo sus referentes a día de hoy, Jesús ya lucha por construir su propio camino.
Aún es muy joven, pero los años que lleva dedicados a este deporte ya le han dejado algunas lecciones que ahora le gustaría trasladar a las nuevas generaciones. “A los jóvenes les diría que, si quieren conseguir algo, van a tener que sacrificarse muchísimo. Todo en la vida requiere esfuerzo, no solo en el deporte. Yo admiro muchísimo a la gente que se esfuerza para sacar grandes notas porque eso también requiere muchísimas horas. Pero cuando consigues las cosas merece totalmente la pena y te sientes orgulloso de ti mismo”, confiesa.
El sueño de ser campeón del mundo en 2027
Y, lejos de conformarse, Jesús deja claro que seguirá esforzándose cada día y cada competición con un claro propósito: intentar ser campeón del mundo el año que viene. Si no lo logra, también lucha por dar el salto a Moto2, para volver a luchar allí por el título. Porque si algo ha demostrado desde que empezó con solo seis años es que esa mochila que ha ido llenando desde entonces aún tiene mucho espacio por ocupar. Y está decidido a llenarla.















