A veces el arte aparece donde menos se le espera. No hace falta una galería, una sala de exposiciones ni siquiera una pared. Puede estar en una plaza, en una fachada o, como pasa en Benahavís, bajo los pies de quienes caminan cada día por sus calles.
Lo cierto es que hay objetos que forman parte del paisaje hasta tal punto que terminamos por no verlos. Las alcantarillas son uno de ellos. Están ahí, en mitad de las calles, cumplen una función imprescindible y, sin embargo, pasan desapercibidas. Al menos hasta que alguien decide convertirlas en un lienzo.
Eso es precisamente lo que ha vuelto a ocurrir en este mes de septiembre en Benahavís. Ayer, 26 de septiembre, las tapas de alcantarillas del municipio volvieron a llenarse de pintura, color y creatividad con una nueva edición del Concurso de Arte Urbano de Pintura de Alcantarillas, una iniciativa impulsada por Aguas de Benahavís, empresa participada por Hidralia y el Ayuntamiento de la localidad.
Durante unas horas, la avenida Andalucía dejó de ser únicamente un lugar céntrico del municipio para convertirse en un improvisado espacio lleno de artistas. Allí, los participantes tuvieron que enfrentarse a un lienzo que es poco habitual: una tapa de alcantarilla.
La propuesta nació en 2025 con motivo del 15º aniversario de Aguas de Benahavís y consiguió reunir a más de medio centenar de artistas en su primera edición. Se dividió en tres categorías: Joven Talento, Adultos y Profesional. Una oportunidad en la que pudo participar tanto quienes tenían ya experiencia en el mundo artístico en disciplinas como el grafiti tanto aquellos que simplemente querían probar suerte con los pinceles y probar la experiencia de pintar una alcantarilla.
El resultado fue una colección de pequeñas obras repartidas por el municipio. Coco Felicitas se hizo con el premio en la categoría Joven Talento; Tatiana Legini, en Adultos; y José Enrique Ragel, en Profesional.
Más allá de los premios, la jornada dejó también una escena poco habitual en las calles de Benahavís. Artistas concentrados alrededor de sus alcantarillas, vecinos acercándose para observar el proceso y visitantes descubriendo cómo una superficie de apenas unos centímetros podría terminar convertida en una pieza de arte urbano.
“Es una buena forma de hacer arte, pero muy peculiar, donde se reúne gente aficionada al mundo del arte y del grafiti”, explicaba uno de los participantes a AZ Costa del Sol durante aquella primera edición.
Y es que no hubo una única manera de entender el concurso. Algunos optaron por representar paisajes y elementos reconocibles de Benahavís; otros se decantaron por ilustraciones, personajes o caricaturas. Incluso hubo quien aprovechó la ocasión para retratar a un compañero de trabajo.
“Yo trabajo en Aguas de Benahavís y estoy intentando retratar a mi compañero”, contaba entre risas otro de los participantes.
Una idea para acercar el arte a la calle
La iniciativa pretendía ser algo más que una actividad puntual con motivo del aniversario de la empresa. La intención era sacar el arte de los espacios habituales y llevarlo directamente a uno de los lugares donde transcurre la vida cotidiana del municipio.
“Queríamos hacer pequeñas celebraciones que conectaran con la ciudadanía y que pusieran en valor el cariño y respeto que tenemos por el uso del agua”, explicaba Fulgencio Díaz, gerente de Aguas de Benahavís, a AZ Costa del Sol.

La respuesta de quienes participaron y de quienes se acercaron a contemplar las obras hizo que aquella primera experiencia tuviera continuidad. También el Ayuntamiento destacó el carácter diferente de la propuesta. El alcalde de Benahavís, José Mena, reconocía entonces que la iniciativa había causado “impresión” y valoraba la posibilidad de disfrutar del arte realizado en el propio municipio.
Isabel María Guerrero, concejala de Fiestas, destaca que Benahavís se convierte en un municipio «pionero» con esta iniciativa que podrían copiar otros pueblos. Cree, además, que es un evento muy especial para los más pequeños, que saben que están diseñando y pintando partes de las calles donde luego pasearán y jugarán.
Premios de hasta 750 euros
Este sábado 26 de septiembre, la Avenida de Andalucía acogió la segunda edición del concurso. La jornada comenzó a las 17:00 horas, momento en el que los artistas dispusieron de una hora y media para intervenir sus respectivas alcantarillas.
Después llegó el momento de que el jurado valorara los trabajos. 15 minutos de deliberación y, a partir de las 20:00 horas, se celebró la entrega de premios tras un empate entre los primeros clasificados por el alto nivel que ha vivido esta edición, tal y como comentaron los jueces a AZ.
El concurso volvió a dividirse en tres categorías: Adulto, Joven Talento y Profesional, con premios de hasta 750 euros, IVA incluido. La inscripción era gratuita y estuvo abierta a cualquier persona interesada, independientemente de que resida o no en Benahavís. Finalmente, los ganadores fueron Coco Felicitas (Jóvenes talentos, 300 euros), Claudia González (Adultos, 400 euros) y Natalia Girón (Profesional, 750 euros).
El jurado estuvo compuesto por representantes de Hidralia y del Ayuntamiento, además del ganador de la primera edición en la categoría Profesional, José Enrique Ragel.
Pequeñas galerías a ras de suelo
Pero quizá lo más curioso de este concurso llega ahora. Porque las obras no desaparecerán con la finalización de la jornada ni quedarán guardadas en una sala.
Las alcantarillas pintadas pasarán a formar parte del propio paisaje urbano de Benahavís. Permanecerán repartidas por las calles del municipio, integrándose en el día a día y convirtiendo un elemento funcional en una pequeña pieza de arte.
¿Qué hay detrás de esta innovadora idea?
En la primera edición del concurso, celebrada en 2025, Aguas de Benahavís convirtió al municipio en uno de los primeros de España en apostar por esta curiosa forma de arte urbano. Pero, ¿de dónde viene esta idea? Según explicaron desde la organización a ONCESOLES, la inspiración llegó desde muy lejos, desde el continente asiático.
De Japón a Benahavís
La historia de las tapas decoradas comienza en los años setenta, cuando Japón se enfrentaba a la modernización de su red de alcantarillado. Se trataba de un proyecto costoso que necesitaba del apoyo de la ciudadanía. Fue entonces cuando un funcionario del Ministerio de Construcción, Yasutake Kameda, propuso una idea que, por aquel entonces, no era nada común: diseñar tapas que, además de cumplir con su función, fueran atractivas.
Lo que empezó como una propuesta poco común terminó extendiéndose por todo el país. Hoy, las alcantarillas decoradas forman parte del paisaje de numerosas ciudades y pueblos japoneses, donde cada municipio cuenta con diseños propios que reflejan su identidad.

La primera tapa decorada se instaló en 1977 en Naha, en Okinawa. El diseño mostraba un banco de peces nadando, un símbolo del agua limpia y del nuevo sistema de alcantarillado que se estaba implantando.
La iniciativa tuvo tanto éxito que otros municipios decidieron seguir el ejemplo. A partir de los años ochenta, las ciudades comenzaron a encargar diseños personalizados que representaban monumentos, paisajes o símbolos locales. Con el tiempo, algunos modelos empezaron incluso a pintarse con vivos colores.
Su dimensión, además, va mucho más allá de lo visual. El interés por estas tapas llevó a un grupo de aficionados a crear la Asociación Japonesa de Tapas de Alcantarillas, conocida como Nihon Manhoru Futa Gakkai. Según esta organización, existen alrededor de 19.000 diseños diferentes y más de 10 millones de tapas decoradas en Japón.
Los diseños suelen representar la identidad cultural de cada ciudad o pueblo, elementos de la flora y la fauna de la región, lugares de interés, festivales locales o personajes históricos. Algunas, incluso, hacen referencia al manga y al anime, dos elementos fundamentales de la cultura japonesa.
Una idea que, a priori, puede parecer extraña, pero que poco a poco está llegando a la Costa del Sol para transformar la forma de entender el arte. Y, en este sentido, Aguas de Benahavís ha conseguido situar al municipio en el mapa de esta curiosa forma de expresión artística que este 26 de septiembre promete volver a sorprender a todo el que se atreva a tomar una alcantarilla como lienzo.

















