Este próximo viernes, 23 de octubre, Paco Gil Mora volverá a llenar el Civima de Manilva para presentar su nueva obra: ‘Vínculos’, a partir de las 20:30 horas. Un libro que llega para hacer un repaso por algunas de sus vivencias más personales y honrar así a todos los que le han acompañado durante todos estos años.
«Es un homenaje a todas esas personas que me han prestado tanto afecto en mi vida», ha desvelado en una entrevista con AZ.
Después de más de un año detrás de él, por fin podrá presentarlo y compartirlo tanto con lectores como con su círculo más cercano. «Ha sido un estudio antropológico y sociológico de todos esos vínculos. Aunque no es autobiográfico del todo, sí que he hecho una especie de recopilación de mis propias vivencias».
Un trabajo muy personal, pero también complicado. Lo cierto es que el escritor ha tenido que adaptar esas historias reales a poesía, analizando así los caracteres de cada uno y sus diferentes personalidades. Algo que, confiesa, siempre le ha llamado la atención. «Siempre me atrae el estudiar las personalidades, pensé en hacerlo a través de esos vínculos que tenemos y de esa parte que es esencial de nuestra vida».
Durante la entrevista, donde el escritor se desnuda emocionalmente, confiesa que siempre tiene presente aquello de lo que hablaba Torcuato Luca de Tena Brunet, «los renglones torcidos de Dios».
«Siempre están presentes en mi escritura temas como la muerte, la desgracia, lo negativo y lo que preocupa o atrofia la mente. Es algo que me llama la atención a nivel psicológico y forma parte de mi personalidad».
En cuanto a los tiempos actuales para la escritura, advierte que el crecimiento de la Inteligencia Artificial está perjudicando a la creatividad humana. «Es una herramienta, pero creo que está haciendo que el nivel general de arte baje, la sociedad será menos culta, menos artística y menos productiva en el sentido de creatividad».
Por ello, siendo fiel defensor de la escritura y la lectura, deja un mensaje claro.
«La cultura es esencial. Que no muera, ni la cultura ni la educación, que vayan siempre de la mano. De forma paralela».














