Su marca de ropa y su marca personal hacen un “match” impecable. Relajada, con estilo y muy consciente de lo que supone la implicación total en cada paso que da, Rocío Nadal ha construido un proyecto donde identidad y negocio van de la mano. Su firma, Dezencia, y su presencia en redes encajan como una extensión natural de su forma de entender la moda y la vida.

¿Cómo y cuándo nace Dezencia?
Dezencia surge hace aproximadamente diez años de un deseo que siempre me ha acompañado. Desde pequeña he estado muy vinculada al problema de las tallas. Era muy delgadita y mi madre tenía que llevarme constantemente a la costurera para arreglarme la ropa. Supongo que, de tanto observar y analizar ese proceso, me nació el gusanillo. Siempre me ha gustado la moda y la costura.
¿Y cómo ha evolucionado la marca?
Siempre hemos trabajado para mujeres. Al principio todo era mucho más colorido, con muchos estampados y un sello muy personal. Con el tiempo hemos evolucionado hacia una moda más consciente: tejidos que te abracen, que tengan una segunda vida y que puedan reciclarse sin problema.
Eso también nos ha llevado a enfrentarnos a nuevos retos. Este tipo de tejidos son más caros y más difíciles de conseguir. Hay muchas cosas que nos gustaría incorporar, pero a veces se nos iría completamente de presupuesto.
También hubo una etapa en la que nos centramos en moda para invitadas, pero me di cuenta de que yo no estoy siempre en bodas. Quería ofrecer prendas para el día a día, para mujeres que quieran ir cómodas, sueltas y sin preocupaciones, que quieran sentirse libres.

¿Cómo es el proceso creativo de una marca?
Es mucho más complejo de lo que la gente cree. Yo voy paseando por la calle y todo me inspira: un rincón, un color, una flor… cualquier detalle puede convertirse en el inicio de una idea. Después llega la parte más técnica: elegir tejidos, colores, patrones… Es arquitectura y matemática —dice entre risas—. Cuando finalmente ves a una modelo con un ‘look’ tuyo, entiendes que todo ha tenido sentido.
¿Y el dedicarte a redes vino antes o después?
¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? (Ríe) Realmente todo empezó con la marca. Yo ya había hecho algunos trabajos como modelo y un amigo que me hacía fotos me propuso empezar a mostrar mis propias prendas en redes.
Al principio era un poco reacia, pero poco a poco me fui metiendo y descubrí que me gustaba mucho. Hoy en día puedo monetizar ese trabajo, las marcas empezaron a contactarme y conseguí hacerme un hueco. Además, es un escaparate perfecto para Dezencia.

¿Planes de futuro a nivel profesional?
Prefiero dejar que la vida me sorprenda. Llevo tiempo funcionando así y no me va mal. Me dejo llevar. Eso sí, tengo claro que esto me apasiona: la moda y la comunicación forman parte de mí. Me gustaría seguir creciendo en esa línea. También me dedico al asesoramiento en moda, algo que disfruto mucho.
Te apasiona la moda… ¿qué significa eso para ti?
La moda es, literalmente, mi vida. No solo porque me dedique profesionalmente a ella, sino porque está en todas partes. Es una forma de mirar, de expresarte… Para mí, la moda es identidad.















