El crecimiento de Málaga durante los últimos años ha abierto un debate sobre cómo adaptar la ciudad a las nuevas necesidades residenciales sin perder los elementos que definen su identidad. En los barrios más consolidados, donde el suelo disponible es cada vez más escaso, la rehabilitación de edificios históricos se presenta como una alternativa frente a la construcción desde cero.
El Limonar es uno de los lugares donde mejor puede observarse esta tendencia. Surgido como zona residencial de la burguesía malagueña a finales del siglo XIX y principios del XX, el barrio mantiene todavía numerosas villas, jardines y edificaciones señoriales que conforman una imagen urbana muy diferente a la de otras áreas de la capital.
En este entorno se desarrolla Be Grand El Limonar, una promoción comercializada en exclusiva por GILMAR Real Estate, que recupera varios inmuebles históricos y los combina con una construcción contemporánea diseñada para integrarse en la arquitectura del barrio.

«El principal valor de este proyecto es que no podría reproducirse en cualquier otro lugar. Su arquitectura, la historia de los edificios y su relación con El Limonar forman parte de la propia identidad de las viviendas», explica Mila Tuñón, Marketing Manager de GILMAR en la Costa del Sol.
La promoción está formada por 18 viviendas de entre uno y cuatro dormitorios, distribuidas en cuatro edificios. Dos de ellos, denominados Catedral y Teatro Romano, son antiguos palacetes rehabilitados respetando sus principales elementos arquitectónicos. El tercero, Alcazaba, es un edificio rehabilitado manteniendo todo su encanto. Y el cuarto, Muelle Uno, es de nueva construcción con estilo vanguardista pero manteniendo una estética coherente con el conjunto.
La intervención destaca por la belleza del contraste entre lo nuevo y lo histórico. Se conserva el carácter de las edificaciones originales, incorporando al mismo tiempo distribuciones, instalaciones y prestaciones adaptadas a las exigencias de la vivienda actual. Las propiedades disponen de terrazas y espacios interiores concebidos para aprovechar la luz natural, uno de los elementos que tradicionalmente ha definido las viviendas de esta zona de Málaga.
El conjunto incluye también zonas ajardinadas, dos piscinas panorámicas, gimnasio, espacio de descanso y una terraza comunitaria con vistas. El aparcamiento contará con puntos de recarga para vehículos eléctricos, incorporando soluciones relacionadas con la eficiencia y las nuevas formas de movilidad urbana.

Otro de los factores que explica el interés residencial por El Limonar es su ubicación. El barrio permite mantener un ambiente tranquilo y de baja densidad a escasa distancia del centro histórico y de la playa. En el caso de esta promoción, el litoral se encuentra a menos de 300 metros, mientras que el centro de Málaga queda a unos diez minutos.
Según señala Tuñón, el perfil de los compradores también ha evolucionado: «Ya no se valora únicamente la calidad de la vivienda. Cada vez tienen más importancia el entorno, la privacidad, la conexión con la ciudad y la posibilidad de vivir en un edificio con personalidad propia».
Las viviendas tienen precios desde 912.900 euros y su entrega está prevista de manera escalonada entre el primer y el último trimestre de 2027. Más allá de sus características residenciales, el proyecto representa una forma de intervenir en la ciudad que gana terreno en Málaga: recuperar edificios vinculados a su memoria arquitectónica y darles un nuevo uso sin alterar la personalidad del entorno.
En una capital sometida a una intensa transformación urbana, actuaciones de este tipo plantean una vía para compatibilizar el crecimiento residencial con la conservación de aquellos inmuebles que explican la historia y el carácter de sus barrios.












