Ha vuelto al centro de Málaga uno de los lugares de desayunos más míticos de toda la ciudad. La cafetería El Diamante abrió sus puertas nuevamente el pasado jueves tras un periodo de inactividad por la jubilación por enfermedad de Francis, el anterior propietario. Ahora, de la mano de Rafael López, comienza una nueva etapa en la Calle Pozos Dulces.
«Muchísimas personas han echado los dientes en esta cafetería. Llegan personas mayores que nos cuentan que se sentaban en la barra de pequeños con sus padres a tomarse su leche con fresa. La gente le guarda mucho cariño. Es algo muy familiar. Aquí todos se conocen, todos se saludan. Es el punto de encuentro de la mañana para muchos malagueños», cuenta Rafael en una entrevista a AZ en plena faena.
Vio la oportunidad de poder hacerse cargo de El Diamante y, según nos explica, «fue un enamoramiento mutuo» entre la cafetería y él. «Con mucha ilusión y orgullo de ser propietario de este lugar», señala. Los empleados de El Diamante, que cierra a las 16:00 tras ofrecer también distintas variedades de tapas para el almuerzo, apuntan que el pitufo de salchichón de Málaga es uno de los clásicos y de los favoritos de los clientes, junto a la leche con fresa. «Por lo menos, 150 o 200 bocadillos en una mañana se hacen», añaden.
Fue el jueves pasado cuando El Diamante volvió a estar disponible para ofrecer desayunos a precios económicos para trabajadores y también visitantes que se hospedan por la zona. «Se ve que los malagueños echaban de menos su leche con fresas y su bocadillo. No tenemos tiempo ni para respirar», concluye Rafael para AZ, entre el agobio del trabajo en hora punta y el orgullo de ver funcionar un negocio con mucho recuerdo de una Málaga pasada que sigue resistiendo en el centro de la ciudad.













