El Ayuntamiento de Málaga quiere reconocer a Pepa Flores, más conocida durante muchos años como Marisol, otorgándole el título de Hija Predilecta y la Medalla de la Ciudad. La decisión ha sido aprobada por la comisión de pleno de este pasado jueves por unanimidad. Con esta distinción, la ciudad quiere reconocer sus méritos y su trayectoria profesional. La propuesta se aprobará definitivamente en el próximo Pleno de la ciudad, que será el jueves 29 de octubre.
Eso sí, queda en la duda saber si la actriz acudirá a recoger el reconocimiento, si en cambio, lo harán sus hijas en su nombre. La actriz decidió dar un paso al lado del foco mediático y recuperar su vida más privada retirándose de una vida pública que había sido muy intensa durante años. Desde que tomara esa decisión, hace ya más de treinta años, la actriz la ha seguido a rajatabla y no ha dado señales de querer regresar ni a los escenarios ni a los focos.
Nacida a finales de la década de los cuarenta del pasado siglo, en el seno de una familia humilde, en pleno centro de Málaga, sus primeros años estuvieron marcados por expresiones de la cultura popular, propias de nuestra tierra, que le sirvieron como vía de desarrollo personal y artístico.
A finales de la década de 1950, comenzó a participar de manera activa en agrupaciones de Coros y Danzas de Málaga, fue en este marco donde su talento interpretativo, su innata capacidad vocal y su telegenia llamó la atención del mundo del cine, dando inicio a su carrera profesional. Su debut cinematográfico se produjo con el largometraje ‘Un rayo de luz’ (1960), producción que obtuvo un arrollador éxito de taquilla y le supuso la concesión del premio a la mejor actriz infantil en la Mostra de Venecia.
Desde ese momento, bajo la dirección de diferentes realizadores especializados en el cine musical de la época, fue encadenando títulos, trabajos y películas de enorme repercusión, como ‘Marisol rumbo a Río’ (1963) o ‘La nueva
Cenicienta’ (1964).
Con la llegada de la década de 1970, Pepa Flores recondujo su carrera seleccionando proyectos cinematográficos de gran carga dramática y fuerte contenido social. Su participación en películas como ‘La corrupción de Chris Miller’ (1973), dirigida por Juan Antonio Bardem, evidenció su capacidad para encarnar la complejidad psicológica de aquellos tiempos.
El hito fundamental de esta etapa actoral se concreta en ‘Los días del pasado’ (1978), del director Mario Camus, que le valió el premio a la mejor actriz en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary. En paralelo a su evolución artística y madurez interpretativa, a lo largo de estos años experimentó un profundo despertar social y se vinculó activamente a movimientos en defensa de los derechos de los trabajadores del sector cultural. También fue en esta época cuando inicia una sólida unión sentimental y profesional con el bailarín y coreógrafo Antonio Gades; de esta relación nacieron sus tres hijas – María, Tamara y Celia- y algunas de las obras cumbre del cine dancístico español, dirigidas por Carlos Saura, como ‘Bodas de sangre’ (1981) o ‘Carmen’ (1983).
Su último papel protagonista en el cine se produjo en 1985 con la cinta ‘Caso cerrado’, un drama judicial dirigido por Juan Caño que certificó su despedida definitiva de los platós. Desde entonces, tomó la firme decisión de apartarse de la vida pública, restableció su residencia permanente en su ciudad, Málaga.













