El Ayuntamiento de Benalmádena, a través de Emabesa, continúa desarrollando la campaña de limpieza de imbornales del municipio, que entre enero y agosto ha permitido actuar sobre un total de 10.303 imbornales, dentro de una planificación que se mantiene activa durante todo el año y que se refuerza especialmente ante los periodos de mayor probabilidad de lluvias.
El concejal de Limpieza y Medio Ambiente, Juan Olea, ha destacado la importancia de estos trabajos preventivos para mantener en las mejores condiciones posibles la red de drenaje. “Estamos desarrollando una planificación continuada que nos permite actuar durante todo el año y reforzar especialmente la limpieza antes de los periodos en los que pueden producirse episodios de lluvias más intensas”, ha señalado. El edil ha ofrecido una rueda de prensa acompañado por el consejero delegado de Emabesa, Enrique Moya.
La campaña contempla la retirada de sedimentos y residuos acumulados en los imbornales, la limpieza de las rejillas y la posterior comprobación de su correcto funcionamiento. Los residuos extraídos son posteriormente cargados, transportados y depositados en destinos autorizados.
Los trabajos se organizan territorialmente por sectores y, con carácter general, siguiendo el sentido de las cuencas vertientes, desde aguas abajo hacia aguas arriba. Para estas labores se emplean equipos de limpieza manual integrados habitualmente por dos operarios, un vehículo con compartimento estanco para sólidos, herramientas específicas y los correspondientes medios de señalización y balizamiento.
Olea ha explicado que “la limpieza de los imbornales es una labor fundamental de mantenimiento y prevención, especialmente de cara a episodios de fuertes precipitaciones, porque la acumulación de hojas, tierra y otros residuos puede dificultar la evacuación del agua”. “Por eso no hablamos de actuaciones puntuales, sino de un programa que se desarrolla de manera continuada y planificada”, ha añadido.
La programación de 2026 establece dos periodos de especial intensidad en los trabajos: uno durante los meses de febrero y marzo y otro durante julio y agosto, este último dirigido especialmente a preparar la red ante los episodios de lluvias intensas que pueden producirse después del verano.
Para el último tramo del año está prevista la limpieza de otros 5.610 imbornales, con una producción media estimada de 66 unidades por jornada laborable. La planificación contempla 1.452 actuaciones en septiembre, otras 1.452 en octubre, 1.386 en noviembre y 1.320 durante diciembre.
De cumplirse esta programación, Benalmádena cerrará 2026 con una previsión de 15.913 imbornales limpiados. Los trabajos previstos permitirán completar las actuaciones programadas. “Seguimos trabajando desde la prevención, anticipándonos en la medida de lo posible a las lluvias y manteniendo nuestra red de drenaje en condiciones adecuadas”, ha subrayado Olea, quien ha pedido también la colaboración ciudadana para evitar el depósito de residuos en la vía pública que puedan terminar obstruyendo rejillas e imbornales.















