Hay lugares que conservan una personalidad difícil de encontrar. Sanlúcar de Barrameda es uno de ellos. Situada en la desembocadura del Guadalquivir, frente a Doñana y bañada por el Atlántico, esta localidad gaditana reúne algunos de los grandes atractivos del sur: playas extensas, una gastronomía excepcional, tradición vinícola y un estilo de vida que invita a disfrutar sin prisas.
Para quienes conocen bien la Costa del Sol, Sanlúcar representa la oportunidad de descubrir otra manera de vivir la costa andaluza. Un destino con identidad propia, precios inmobiliarios más accesibles que los de las zonas más cotizadas del litoral malagueño y una oferta de ocio que va mucho más allá de los meses de verano.
Una combinación especialmente interesante para quienes buscan una segunda residencia, pero también para aquellos que desean diversificar su patrimonio inmobiliario con una propiedad que puedan disfrutar personalmente y rentabilizar mediante el alquiler vacacional.

Una vivienda para disfrutar y rentabilizar
Esta es precisamente la filosofía de Sanlúcar 18, una promoción comercializada por GILMAR en primera línea del campo de golf de Las Lomas de Martín Miguel, en Sanlúcar de Barrameda.
El proyecto reúne 18 apartamentos turísticos de uno, dos y tres dormitorios, con precios desde 198.000 euros. Distribuidos en planta baja y primera, cuentan con una arquitectura contemporánea, distribuciones funcionales y espacios concebidos para aprovechar la luz natural. Todos incluyen plaza de garaje y el complejo dispone de piscina comunitaria y zonas ajardinadas.
Su principal atractivo está en la posibilidad de combinar el uso personal con la explotación turística. Los apartamentos cuentan con licencia de alquiler turístico y se entregarán completamente amueblados y equipados, incluido el menaje, de manera que sus propietarios podrán destinarlos al alquiler desde su entrega, sin necesidad de realizar una inversión adicional en mobiliario.
«Cada vez más compradores buscan propiedades que puedan disfrutar durante sus vacaciones y que, al mismo tiempo, les permitan obtener ingresos cuando no las utilizan. Contar con licencia turística y recibir el apartamento completamente equipado facilita mucho esa doble utilización», explica Fernando Conradi, asesor de GILMAR en Cádiz.
La promoción se encuentra actualmente pendiente del inicio de las obras, por lo que la explotación turística podrá comenzar una vez entregados los apartamentos y cumplidos los requisitos administrativos correspondientes.

Mucho más que un destino de verano
Sanlúcar tiene argumentos para atraer visitantes durante todo el año. Sus playas, los atardeceres sobre el Guadalquivir y la gastronomía de Bajo de Guía conviven con bodegas centenarias, un notable patrimonio histórico y celebraciones tan singulares como las tradicionales carreras de caballos en la playa.
La proximidad a Doñana, los campos de golf del entorno y las posibilidades de practicar deportes náuticos o realizar escapadas a Jerez, Chipiona y El Puerto de Santa María amplían su atractivo más allá de la temporada estival.
Para quienes contemplan la compra desde una perspectiva inversora, esta diversidad es especialmente interesante, ya que permite dirigirse a diferentes perfiles de visitantes: familias, aficionados al golf, amantes de la gastronomía o viajeros que buscan descubrir la provincia de Cádiz.

Una alternativa para ampliar horizontes
La Costa del Sol sigue siendo uno de los principales referentes del mercado residencial europeo, gracias a sus infraestructuras, servicios y proyección internacional. Pero su éxito también invita a explorar destinos complementarios, con personalidad propia y oportunidades de adquisición a precios más contenidos.
Sanlúcar de Barrameda ofrece precisamente esa posibilidad. A una distancia razonable para una escapada desde Málaga o Marbella, permite disfrutar de una segunda vivienda en un entorno diferente, sin renunciar a los atractivos del litoral andaluz.
Con Sanlúcar 18, GILMAR propone una fórmula que responde a una nueva manera de entender la propiedad vacacional: una casa para disfrutar cuando apetezca y con potencial para generar ingresos durante el resto del año. Porque tener una segunda residencia junto al mar puede ser también una forma de invertir en experiencias, calidad de vida y patrimonio.













