Hay lugares que parecen dibujados más que construidos. Rincones con identidad propia, donde la vida late despacio, sin prisas. Lugares que siguen conservando su propia esencia y calma en medio de un tiempo que nos empuja constantemente a correr. Porque en un mundo que avanza, en muchas ocasiones demasiado rápido, cada vez son más quienes buscan hacer una pausa, respirar y reconciliarse con la tranquilidad del día a día.
En la Costa del Sol, en su extremo más occidental, sobrevive uno de esos enclaves capaces de cambiar el ritmo de quien llega. Es el último municipio de Málaga… o el primero, según el punto desde el que se observe.
Hablamos de Manilva, municipio malagueño limítrofe con la provincia de Cádiz y puente de conexión entre la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar. Es una de las localidades más singulares de toda la provincia gracias, precisamente, a esa identidad y su particular geografía.
Más allá de su tradición e historia vinícola, cada vez más conocida tanto nacional como internacionalmente, este municipio presume de la que es una de sus mayores joyas: su costa. Posee algo más de ocho kilómetros de playas anchas y extensas, de fina arena que se adentra suavemente en el Mediterráneo con aguas limpias y cristalinas.
Por la calidad de sus aguas, la combinación de playas vírgenes y urbanas, la proximidad con uno de los parajes más espectaculares en plena naturaleza, como es la Reserva Ecológica, por su paseo marítimo, la calidad de los servicios que ofrecen los empresarios locales y los múltiples accesos, el litoral manilveño es toda una referencia en la provincia de Málaga.
Lo cierto es que no solo son referentes por su propia naturaleza, sino también por el trabajo y la implicación que se realiza desde el Ayuntamiento de Manilva a través de la Delegación de Playas para mantener cada verano las playas “a punto”.
Una apuesta constante por el cuidado y la calidad del litoral que ha permitido al municipio revalidar en este 2026 las Banderas Azules en las playas de Las Gaviotas y Sabinillas, además del Puerto de la Duquesa. Distinciones que reconocen no solo el estado de sus aguas y servicios, sino también el compromiso de todo un municipio con su entorno y la sostenibilidad.
Pero la costa manilveña va mucho más allá de estos reconocimientos. Entre paseos marítimos, calas tranquilas y extensos tramos de arena, Manilva guarda numerosos rincones por descubrir. Desde ONCESOLES proponemos esta ruta para adentrarse en cada uno de los secretos que esconde su litoral.
Playa de Punta Chullera
Es una de las favoritas. Su acceso es sencillo y directo, dejando el vehículo en la urbanización que lleva el mismo nombre y pasando por un puente elevado. La playa, con sus calas y acantilados de poca altura, forma un pequeño cabo rocoso de gran valor ecológico e interés paisajístico. En su extremo oeste encontramos los restos de una torre vigía de la época nazarí. Por ello, esta playa no es solo un lugar para bañarse y disfrutar, sino para disfrutar del entorno que regala. Una playa no solo para bañarse.

Su riqueza ecológica es incalculable. De arena finasílico pizarrosa, alterna con las areniscas dominantes de los roquedos. También se le llama Cala Sardina y lo cierto es que es un Complejo litoral de interés ambiental. La singularidad geológica y morfológica de este espacio, y la escasa presión urbanística ejercida sobre el mismo, aportan a este ámbito de un elevado grado de naturalidad, considerándolo un enclave único y un hito del patrimonio natural de la costa malagueña.
La vegetación de playa se limita a alguna comunidades nitrófilas, mientras que en la zona acantilada (por encima de los 4-5m, s.n.m.) se instala el hinojo marino, que junto a diversas especies del género Limonium, endémicas muchas de ellas, constituyen plantas características de roquedos y acantilados. El poblamiento faunístico se compone principalmente de gaviotas, pudiéndose ver también págalos, charranes, golondrinas de mar, así como fumareles, pardelas y correlimos.
En 2013, el Plan de Protección del Corredor Litoral de Andalucía incorpora al conjunto de Punta y playa Chullera como Zona de interés territorial e hitos paisajísticos, el espacio comprendido entre los suelos urbanos de San Diego al Norte, el dominio público marítimo terrestre y la playa de Chullera al sur, y Punta Chullera al este. En esta zona predomina la vegetación natural tipo matorral y el uso ganadero, lo que imprime un valor paisajístico además de posicional, como elementos de ruptura o esponjamiento entre los desarrollos urbanísticos circundantes.
Playa de La Duquesa
Alegre y bulliciosa. Se extiende desde el núcleo del Castillo y el arroyo de la Peñuela, dotadas de toda clase de servicios y equipamientos (duchas, bares, restaurantes y chiringuitos). En ellas marca su presencia acogedora en este paisaje incólume la fortaleza del Castillo y el Puerto Deportivo de la Duquesa, centro de mayor actividad turística. Junto a él se han generado hermosas playas como es la de ”Las Gaviotas” de gran atractivo e interés en el municipio.

Está formada de arena sílico-pizarrosa, con una extensión de unos 1.600 metros de longitud y unos 30 metros de anchura media. Ha sido varias veces renovada y marcada por la construcción de distintos diques para evitar el desgaste que provoca la actividad del Puerto Deportivo.
Uno de sus principales atractivos es que, a solo un paso, se encuentra el Puerto Deportivo de La Duquesa, con una oferta gastronómica y de ocio singular. Además, los accesos y la calidad de sus servicios le han convertido en uno de los más importantes de toda la provincia malagueña.
Playa de Sabinillas
Situada frente al casco urbano, sin lugar a dudas, es la más concurrida. Tiene todos los servicios necesarios para el disfrute de quien busca darse un chapuzón y luego tomarse algo en las noches de verano en cualquiera de los bares del paseo.

Cuenta con duchas, casetas de baño, vigilancia, restaurantes y buenos chiringuitos. De todas sus playas, esta es quizás la que resume la mayor identidad pesquera de Manilva. En concreto, Sabinillas ha sido desde antaño un lugar donde la pesca era el principal motor de riqueza. Una identidad que aún se conserva en la actualidad, donde muchos vecinos aún se dedican a la pesca.
En el caladero manilveño, aún se obtienen numerosos productos del mar, siendo uno de los más importantes de la provincia de Málaga. En las zonas rocosas se pescan variadas especies tales como el mero, pargo, besugo, voraz, langosta, bogavante, entre muchos otros. Ya en la playa se pueden dar lenguado, acedia, gallo, coquina, concha fina o navajas.
Playa de El Castillo
Es la que lo combina todo. Desde chiringuitos para disfrutar de la gastronomía del buen pescaito, hasta playas extensas y de arena, rocosas para los que deseen practicar pesca y rincones especiales para disfrutar del sol y playa con la familia.

Playa de los toros
Casi colindando con la provincia de Cádiz, se sitúa en la zona más occidental del municipio. Su gran particularidad y también su mayor atractivo es que en ella predomina lo salvaje, lo natural, lo virgen por encima del bullicio y de los encuentros masificados.
Es la playa ideal para los que buscan disfrutar no solo del baño, sino del entorno, el silencio y la tranquilidad. Todo ello con una imagen espectacular que deja sus aguas limpias y cristalinas.

Sí es cierto que una de esas particularidades es que la orilla, de piedrecitas y no arena, tiene una cierta profundidad desde el comienzo del baño, por ello recomiendan extremar las precauciones.
Un hito recuperado: tres Banderas Azules para Manilva
Manilva ha recuperado en este 2026 el que era uno de sus objetivos más importantes en materia turística y medioambiental para este verano. La localidad ha logrado que dos de sus playas logren el distintivo de la Bandera Azul, un galardón concedido por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor y la Fundación para la Educación Ambiental.

En concreto, las playas que este verano ondearán esa Bandera Azul son la Playa de Sabinillas y la Playa de Las Gaviotas. También logra esta distinción, un año más, el Puerto de la Duquesa, revalidando así la calidad del recinto portuario. La concesión de estas banderas supone un importante avance para el municipio, consolidándose como un referente en el cuidado de su entorno costero.
“Sendero Azul 2026”
Pero los anteriores no son los únicos logros para celebrar en relación al litoral. Este año, el Sendero de Playas de Manilva ha renovado su prestigioso galardón Sendero Azul 2026.
El distintivo premia a aquellos itinerarios que cumplen exigentes criterios de calidad en el trazado, la señalización, la gestión del patrimonio y el disfrute público, garantizando espacios seguros, accesibles y respetuosos con el entorno.
Con estas distinciones, el Ayuntamiento reafirma su apuesta por un turismo sostenible y responsable, protegiendo la riqueza paisajística del municipio para las generaciones presentes y futuras. Porque, como todo tesoro, debe cuidarse y protegerse como bien merece.













