
No se trata de cierres puntuales. En el día de ayer se advertía de que la línea de tren entre Málaga y Antequera quedaba suspendida de forma provisional, pero la gravedad del desprendimiento en el término municipal de Álora harán que el corte se prolongue en el tiempo, ya que ha afectado directamente a la infraestructura ferroviaria de alta velocidad.
El desprendimiento, provocado por las intensas lluvias asociadas a la borrasca Leonardo, ha cubierto por completo las vías y ha dañado también elementos de la electrificación, obligando a interrumpir la circulación de los trenes AVE con origen y destino Málaga. Adif mantiene desplegados operarios y maquinaria pesada para retirar el material y evaluar los daños, aunque por el momento no existe una previsión concreta para la reanudación del servicio.
Esta incidencia está provocando cancelaciones y retrasos en cadena, además de obligar a Renfe a activar planes alternativos de transporte para los viajeros afectados. La suspensión de la alta velocidad se suma a otros problemas derivados del temporal, que también ha dejado afecciones en carreteras y distintos puntos del interior de la provincia, complicando la movilidad en plena situación meteorológica adversa.
A todo ello se añade el retraso acumulado en la recuperación completa de la conexión de alta velocidad entre Málaga y Madrid, todavía condicionada por la reparación del tramo de un kilómetro de vía dañado en el accidente de Adamuz, en Córdoba. El Ministerio de Transportes llegó a fijar dos plazos para su reposición, ambos incumplidos, primero a comienzos de febrero y posteriormente en un margen de diez días desde el 28 de enero tras recibir Adif la autorización judicial. Una vuelta al servicio que sigue sin fecha cerrada y que el propio Gobierno ha atribuido a la complejidad de los trabajos y a las condiciones meteorológicas.











