Lo primero que subraya María Eugenia Palomino es que no se debe «romantizar» las condiciones neurodivergentes de los más pequeños. Al conocer el diagnóstico de sus hijos Esteban y David, su vida cambió por completo y pasó de tener una jornada laboral como cualquier otra persona a una dedicación de 24 horas al día hacia sus hijos. «No hay descanso», señala en esta entrevista para AZ minutos antes de ir a diferentes centros escolares para recoger a sus dos niños.
«Es complicado porque este mundo aún no está adaptado a los niños neurodivergentes», afirma Eugenia, que en ningún momento habla de esa situación que vive como negativa. Ni mucho menos, pues la afronta con optimismo, pero reconoce que «este mundo aún no está adaptado» para ellos. Su hijo mayor, Esteban, tiene altas capacidades y es autista de nivel 1, por lo que requiere apoyo, mientras que al más pequeño, a David, le diagnosticaron TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y tiene necesidad de apoyo 2.
Eugenia es una de esas madres luchadoras con un objetivo entre ceja y ceja, la inclusión de los niños fuera del confort del hogar. «En casa, mis hijos están en su refugio. El problema llega cuando sales fuera de casa. Nos dimos cuenta de todas las barreras que tenemos que solventar las familias cuando recibimos el diagnóstico».
A raíz de las complicaciones iniciales, y viendo la mejorable situación de estos jóvenes en la educación pública andaluza, Eugenia fundó la Asociación MIDE (Madres Inclusivas en Defensa de la Equidad). El siguiente paso de esta madre jienense pero fuengiroleña de corazón fue acudir nada más y nada menos que al Parlamento Europeo, que aceptó su petición y reclamó su presencia en Bruselas para defender este tema. «Al faltar recursos en los centros escolares y no ser escuchados, me fui al Parlamento Europeo», cuenta orgullosa Eugenia, que vivió «una bonita experiencia».
Sus hijos son su vida. «Tuve que dejar mi trabajo para dedicarme a mis hijos todo el día», continúa Eugenia, quien recuerda que el 26 de abril hay una manifestación convocada en el centro de Málaga capital para reclamar e incidir en esa lucha por la inclusión en la educación pública. «Hay días que lloramos, que reímos, otros que nos frustramos y no podemos más… pero el amor por nuestros hijos es lo que nos hace seguir adelante», concluye Eugenia en palabras para AZ.












