La parálisis en la que está sumido el transporte ferroviario de Málaga está afectando a muchos negocios dependientes del turismo, y así lo seguirá haciendo hasta finales del mes de abril, según el anuncio que realizaron desde ADIF la semana pasada. La reapertura total de la línea directa con Madrid tardará en llegar y los primeros que se están ahogando por esta mala noticia son los comercios del mismo Centro Comercial Vialia.
Esta mañana, AZ se ha desplazado hasta el lugar para conocer de primera mano cómo están viviendo esta situación. «Las ventas han bajado como un 80%. Es insostenible. Y se acerca final de mes, hay que pagar nóminas, IRPF… Y se acerca la Semana Santa, que la estábamos esperando como agua de mayo, y lo que nos van a caer son chuscos porque seguimos sin trenes», afirma Cinta Pedrosa, que es propietaria de Relay, una tienda de libros y productos de alimentación para los viajeros, justo al entrar al hall de Vialia.
Cinta señala, además, que «es una vergüenza» que para hacer un viaje Málaga-Madrid en tren haya que coger «un autobús a Antequera». «No sé cómo no se le cae la cara de vergüenza a quien sea», añade. Mientras tanto, los trabajos para rehabilitar la vía afectada por el talud en Álora continúan.
Justo al lado de Relay se encuentra la Administración de Loterías Nº14 de Málaga, donde nos atiende José Manuel: «El volumen de gente aquí es inexistente. Si la gente no viene en el AVE… En torno al 50% de la gente que camina por aquí sale del AVE, y no están viniendo. Si dejas de vender la mitad y pagas lo mismo de alquiler, la cuenta no va a salir». «Y lo peor es que arriba no hay un interés especial, el otro día escuché al ministro decir que no hay problema, que el sistema funciona bien porque hay autobuses. Yo ya no quiero que me ayuden, lo único que quiero es que no me jodan. He pasado de la preocupación a la indignación y el cabreo más absoluto», dice bastante preocupado por el futuro.
Más adelante se encuentra Jamones Jumago, que se está viendo especialmente castigado por la falta de viajeros, pues son estos los que compran sus bocadillos y se llevan un recuerdo gastronómico de la provincia para sus respectivos destinos. «Nosotros dependemos del viajero casi en la totalidad. Tenemos productos de la zona, embutido y mucho bocadillo, y vivimos del turismo que viene en el tren, que cuando se vuelve a su provincia se llevan el recuerdo. Ahora mismo estamos bajo mínimos», nos cuenta el propietario del negocio, Gustavo Macías. «Muy mal. La Semana Santa es el motor, el pistoletazo de salida a la temporada de verano, y ahora dicen que no va a haber…», concluye.













