No hubo ninguna alerta ni indicio de una posible situación de acoso escolar a Ángela, la menor de 14 años que se quitó la vida este pasado sábado en Benalmádena. Es la conclusión tras la investigación de una inspección educativa que recoge informes tanto de la dirección del centro como de los tutores de los dos últimos cursos o del departamento de orientación, así como información sobre las reuniones mantenidas con el jefe de estudios o la maestra de PT (Pedagogía Terapéutica).
Según ha informado la Junta, todos transmiten la misma información. Al parecer, ni la familia ni la propia alumna, comunicaron al centro que lo sufriera. Tampoco consta ninguna comunicación de compañeros o de profesores advirtiendo de que sufriera acoso escolar.
La Junta ha recordado que el centro, el IES Benalmádena, mantiene en la actualidad cinco protocolos abiertos de prevención por conductas autolíticas y un protocolo de acoso escolar.
La información recabada sobre Ángela concluye que era una alumna bien integrada en el aula y su buena predisposición le llevó a ser elegida como delegada de clase por sus compañeros en el presente curso escolar.
Del mismo modo, según indican los informes, en las actividades de tutoría, que el centro realizó a través de cuestionarios sobre bienestar emocional, no se manifestaron problemas ni por parte de la alumna ni por sus compañeros, ni consta que se dirigiera al departamento de orientación, a disposición del alumnado que quiera trasladar alguna dificultad o problema de convivencia.
Las reuniones que ha mantenido el centro con la familia han tratado sobre las justificaciones de algunas faltas de asistencia, así como sobre temas académicos y de su evolución escolar.













