Renfe ha asegurado este sábado que tuvo conocimiento “de forma inmediata” del accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en Adamuz (Córdoba), en el que colisionaron dos trenes de alta velocidad —un Alvia y un Iryo— y que ha dejado al menos 45 personas fallecidas y decenas de heridos. La compañía ha difundido un comunicado con la cronología de las primeras comunicaciones tras el siniestro, defendiendo que avisó a los servicios de emergencia y a las autoridades sanitarias desde los primeros minutos tras el impacto.
Según Renfe, la primera comunicación registrada tuvo lugar a las 19:46:24 horas, apenas minutos después del accidente, cuando la interventora del tren Alvia 2384 informó de un “accidente grande”, relató su propio estado —herida y desorientada— y alertó de la gravedad de la situación, aunque sin conocer la ubicación exacta del convoy.
A partir de ese momento, la empresa afirma que la mesa comercial del Centro de Gestión de Operaciones (CGO) trabajó para gestionar asistencia sanitaria y coordinar con los servicios de emergencia, manteniendo contactos con la interventora y tramitando la solicitud de ayuda. Las comunicaciones posteriores situaron la confirmación de heridos y la ubicación del tren en Adamuz, así como la activación de un enlace conjunto con el 112 Madrid y el Centro de Autoprotección y Seguridad Nacional 24 Horas de Adif.
Renfe también ha destacado que intentó ponerse en contacto con el maquinista del tren, que posteriormente se confirmó que había fallecido en la colisión, y que las llamadas iniciales confirman que la compañía actuó según los protocolos operativos.
La versión de la empresa se produce en medio de un intenso debate sobre la respuesta de emergencia tras la tragedia, con diferentes análisis e informes aun en desarrollo sobre la coordinación entre operadores, servicios sanitarios y de protección civil.












