Nos recibe emocionada, aunque exhausta. Lleva más de una semana “preparando hasta el último detalle”, entre hornos encendidos, masas en reposo y bandejas que no dejan de entrar y salir. Noe, como ella misma se presenta, es el alma de Las Delicias de mi Noe, un obrador de repostería artesanal ubicado en la barriada de Ciudad Jardín, que este fin de semana estará presente, como de costumbre, en la Feria Sabor a Málaga de Benalmádena.
“Estamos a tope”, cuenta entre risas. “Llevamos más de una semana sin parar, horneando, decorando… una barbaridad, pero todo merece la pena para que al cliente no le falte de nada”. Aunque Noe forma parte de la marca Sabor a Málaga desde hace dos años, la historia de su negocio comenzó mucho antes. “Esto surge hace unos 14 años”, recuerda. “Hice repostería para el cumpleaños de mi sobrino, y la madre de un niño me dijo que quería esas cake pops para su hijo. Ahí empezó todo”. Lo que comenzó como un encargo puntual fue creciendo poco a poco: “Se empezó a expandir… y hasta hoy, que hacemos envíos a toda España”.
Su catálogo es amplio, pero si hay un producto estrella lo tiene claro: “Nuestro fuerte son las cookies”. Y dentro de ellas, hay dos sabores que destacan por encima del resto: “La de pistacho y la de kinder blanco… vuelan”. Aun así, Noe no deja de innovar. De hecho, lanza una primicia: “En cada Feria Sabor a Málaga llevo un sabor nuevo de cookies. Si quieres probarlo… tendrás que venir”.
Para ella, formar parte de esta iniciativa va mucho más allá de lo comercial. “No es solo el nombre, es una apuesta por lo artesano, que cada vez hay menos, y Sabor a Málaga lo potencia”, explica con convicción. Y añade, con una sonrisa que mezcla orgullo y cariño: “No es solo el nombre, Sabor a Málaga es una familia”.
Ese sentimiento también lo traslada a sus compañeros: “Reconozco el esfuerzo de todos. Muchos se han convertido en amigos, siempre estamos para ayudarnos”.
De cara al fin de semana, Noe lo tiene claro: la feria no es solo para comprar. “Es muy divertido. No es solo pasear, hay música, ambiente, diversión… es una experiencia completa”. Y mientras vuelve a su ritmo frenético de obrador, deja una invitación abierta: acercarse, descubrir y, por supuesto, probar. Porque detrás de cada cookie, cada tarta y cada detalle, hay una historia que no deja de crecer.















