Las venas son vasos sanguíneos que devuelven la sangre al corazón. En las piernas, la sangre tiene que subir desde los pies hasta el abdomen venciendo la gravedad. Para ello, las venas disponen de unas pequeñas válvulas en su interior que actúan como compuertas, impidiendo que la sangre retroceda. Cuando estas válvulas se dañan, la sangre se acumula en las venas, aumenta la presión en su interior y provoca la insuficiencia venosa crónica (IVC). Con el tiempo, las paredes de las venas se dilatan y se vuelven tortuosas, dando lugar a las varices.
En España, se estima que la insuficiencia venosa afecta a cerca de un 30-40 % de los adultos. Entre los factores que favorecen su aparición se encuentran la herencia genética, pertenecer al sexo femenino o estar embarazada, el sedentarismo, el sobrepeso u obesidad o la pérdida de elasticidad venosa por envejecimiento, así como vivir en un clima cálido.
En fases iniciales, los síntomas pueden pasar desapercibidos. Suelen incluir pesadez y cansancio en las piernas al final del día o tras mucho rato de pie o sentado; hinchazón en pies, tobillos y pantorrillas -que suele mejorar con el reposo y el frío-; calambres, picor, arañas vasculares, cambios en la piel y úlceras, en casos avanzados, alrededor del tobillo.
En el estadio leve, telangiectasias (arañas vasculares) y varículas -algo más gruesas- se suelen percibir solo como un problema estético, pero pueden causar picor, escozor, pesadez o sensación de calor. En su estadio moderado, venas dilatadas, tortuosas y visibles (varices) sobresalen bajo la piel, con síntomas como pesadez, hinchazón al final del día, calambres nocturnos y mayor sensibilidad al calor. En el estadio avanzado (edema), observamos lipodermatoesclerosis, retención de líquidos permanente y alteraciones cutáneas alrededor del tobillo. En su estadio más avanzado (úlcera venosa), hay una herida abierta en la cara interna del tobillo, de difícil cicatrización y que puede cronificarse si no se trata la causa venosa de fondo.
El primer paso para tratar correctamente la insuficiencia venosa es conocer con precisión qué está fallando y por qué. El doctor Matteo Pizzamiglio, especialista del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar y el Hospital Quirónsalud Marbella, señala la necesidad de “realizar una valoración completa, que combina la exploración clínica con la tecnología diagnóstica más avanzada”. La ecografía Doppler venosa, prueba de referencia para el estudio de las venas de las piernas, es una exploración “completamente indolora y sin radiación, que se realiza en consulta y permite obtener información muy detallada en tiempo real”, de modo que “se identifican qué válvulas están dañadas y en qué tramos de la vena, se visualizan el tamaño y recorrido exacto de las varices, detectan posibles trombos, estudian el flujo de sangre y determinan la dirección en la que circula e investigan si existen causas secundarias como compresión o estrechamiento de venas de mayor calibre”, señala.
El diagnóstico de la insuficiencia venosa es multidisciplinar, requiriendo una estrecha colaboración de servicios como Medicina Interna y Hematología. “Esto resulta especialmente valioso en casos de trombosis venosa, trastornos de la coagulación o enfermedades sistémicas que afectan a la circulación”, agrega. “Con el tratamiento adecuado es posible lograr la cicatrización y prevenir las recidivas”, apunta el doctor.













