En una Semana Santa marcada por la emoción y los reencuentros, hay una historia muy especial que también merece ser celebrada. Hace un año, en BIOPARC Fuengirola, nacía Tari, una cría de tapir malayo que, desde su primer aliento, se convirtió en símbolo de esperanza para una de las especies más amenazadas del planeta. Hoy, doce meses después, su primer cumpleaños no solo es motivo de celebración, sino también de reflexión.
Su llegada al mundo estuvo cargada de expectación y responsabilidad. Durante sus primeras semanas, Tari protagonizó una evolución muy positiva, creciendo fuerte bajo el cuidado de su madre, Rawa, y del equipo especializado del parque. A lo largo de este año, su desarrollo ha sido notable: ha pasado de ser una cría tímida y dependiente a convertirse en un ejemplar joven, cada vez más seguro, activo y plenamente integrado en su entorno, mostrando comportamientos propios de la especie. Actualmente, ya se la puede ver desenvolverse con autonomía, disfrutando de baños en el agua y explorando cada rincón de su instalación con curiosidad y confianza, donde convive junto a su padre, Mekong.
Sin embargo, este aniversario llega también con un componente emocional. Hace apenas unas semanas, el equipo de BIOPARC Fuengirola lamentaba profundamente el fallecimiento de Rawa, la madre de Tari. Su pérdida ha supuesto un duro golpe, pero también ha puesto en valor el compromiso del equipo de cuidadores, que desde entonces se ha volcado aún más en garantizar el bienestar de la joven tapir, reforzando los cuidados y el seguimiento diario para asegurar su correcto desarrollo.
El tapir malayo (Tapirus indicus), el mayor de las cuatro especies de tapires existentes, se encuentra actualmente catalogado como “En Peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En su hábitat natural, en las selvas del sudeste asiático, enfrenta graves amenazas como la deforestación, la fragmentación de su entorno y la caza furtiva. Se estima que su población continúa en declive, lo que hace que cada nacimiento bajo programas de conservación sea un acontecimiento de enorme relevancia.
En este contexto, Tari representa mucho más que un cumpleaños. Es el resultado de años de trabajo coordinado en programas internacionales de conservación y una embajadora de su especie ante miles de visitantes. Su historia permite acercar al público la realidad de estos animales y la urgente necesidad de proteger los ecosistemas donde habitan.
BIOPARC Fuengirola continúa así reforzando su compromiso con la conservación de especies amenazadas, apostando por la educación, la investigación y la sensibilización. En estos días de gran afluencia de visitantes, el parque invita a descubrir la historia de Tari, un pequeño gran símbolo de vida que recuerda que, incluso en tiempos de celebración, la naturaleza sigue necesitando nuestra atención y cuidado.













