Llegó al colegio a los seis años con la materia bien adelantada desde casa. Era de los pocos alumnos que entraba a clase sabiendo ya leer, así que el maestro Don Aurelio le encomendó una labor diaria: leer el periódico en voz alta cada mañana. Cincuenta y cuatro años después de aquello, Juan Gaitán continúa haciendo aquel encargo, aunque ahora lo hace para sí junto a su café, antes de arrancar su día: «No sé vivir sin leer periódicos y sin los libros, no he hecho otra cosa en mi vida».
Periodista, poeta, narrador y crítico literario, el malagueño ha tocado todos los palos en el mundo de las letras. Ha escrito novela, cuentos, poesía, teatro, ensayo y unas… 9.000 columnas de prensa, siendo actualmente el único columnista de opinión de referencia de Málaga. Muchas de ellas premiadas y reconocidas, como ‘Santos, difuntos’ con el Premio Artículos Periodísticos José Luis Tobalina, un reconocimiento que recogía la semana pasada en Algeciras.
Columnista del grupo Prensa Ibérica y de cabeceras como La Opinión, su firma se ha vuelto inconfundible con el paso del tiempo. Lo cierto es que en sus textos hay una cadencia propia, una forma de mirar y contar que él mismo resume con claridad: «Todo lo llevo siempre a una prosa muy cercana a la poesía».
Ese sello no nació de inmediato. En sus primeros pasos como columnista, fue el maestro Umbral quien le marcaría el rumbo con un pequeño consejo. Joven, de cada ocho columnas, escriba usted una lírica. Supo escucharlo, y aunque escribía columnas políticas o económicas, pronto entendería que eran esas piezas más íntimas y evocadoras las que tenían más éxito y, sobre todo, con las que disfrutaba más.
«La columna sobre el fallecimiento de mi padre, la mejor y la más dura que he escrito en mi vida»
De todas las columnas que ha escrito, reconoce que hay una que, pese a que quizás sea la mejor de todas, habría deseado no escribirla jamás. ‘Adiós, viejo’. En ella, Gaitán se despedía entre líneas de su padre tras su fallecimiento: «Tal cual llegué a casa, después de dejar las cenizas de mi padre en el mar, me senté a escribir esa columna». Por aquel entonces, con ello solo buscaba poder pasar al papel el dolor que sentía. Aquel texto acabó siendo en el año 2005 Premio Unicaja de Artículos Periodísticos José María Pemán.
Su mensaje a los periodistas jóvenes: «No hay que desistir, hay que resistir»
Gaitán lanza un mensaje claro a las nuevas generaciones: «Hay que resistir». Confía que, pese a que hace algunos años parecía que las empresas mediáticas prescindían de los periodistas, los tiempos actuales están cambiando la visión de la profesión, aunque ello se adapte ahora a un contexto más digital: «Hay periodistas armados de una herramienta, que es teléfono, y nos cuentan que el agua está saliendo de las paredes en Grazalema o que en Adamuz un tren ha descarrilado. Tenemos que seguir ahí, este es el mejor oficio del mundo».
Del mismo modo que cumplió a rajatabla aquella tarea que un día le confió Don Aurelio, ahora siente la necesidad de trasladar ese legado a las nuevas generaciones. En su caso, su encargo es claro: que alguien apueste por la columna literaria. Gaitán insiste así en la importancia de escribir bien, de cuidar el lenguaje, recordando el que probablemente sea su mejor aprendizaje. Importa el qué pero también el cómo.













