Cuando los miembros de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y Nuestro Padre Jesús Nazareno llamaron a su puerta para proponerle realizar el cartel de la Semana Santa de Manilva 2026, Juan Oliva no lo dudó ni un segundo. “Siempre estoy dispuesto a todo lo que me pida mi pueblo”, afirma el artista manilveño, conocido por su implicación constante en la vida cultural y festiva del municipio.
La propuesta, sin embargo, llegó acompañada de una idea muy clara que Oliva tenía en mente desde el primer momento. Frente a la habitual iconografía de la Pasión, el autor quiso apostar por un mensaje diferente. “Lo tenía claro: iba a pintar a un Resucitado. Quería un cartel relacionado con la vida y no con la pasión o la muerte de Jesús”, explica.Para dar forma a la obra, Oliva se documentó e investigó diferentes representaciones e ilustraciones del Cristo Resucitado. El resultado es una imagen que busca transmitir esperanza y renovación, una mirada distinta a la Semana Santa desde el triunfo de la vida.
Lo más sorprendente es que la creación del cartel no fue un proceso largo. “No he necesitado meses, tan solo un par de semanas”, reconoce. En ese tiempo logró materializar la idea que llevaba rondándole desde que aceptó el encargo. Con esta obra, Juan Oliva reafirma su compromiso artístico con Manilva, admitiendo entre risas que puede considerarse “un poco profeta en mi tierra”.
Y es que su nombre no es desconocido para los vecinos. Desde hace años está profundamente implicado en la vida social y cultural del municipio. Muchos lo identifican especialmente con sus impresionantes obras para la Noche de San Juan, una de las celebraciones más populares del calendario local, además de por sus múltiples iniciativas artísticas.
Su carácter también forma parte de su reputación. “Nunca le digo que no a nadie; lo intento por todos los medios”, asegura, reflejando una filosofía que le ha llevado a participar en numerosos proyectos del pueblo.
Oliva se define como un artista autodidacta, con una forma muy personal de entender el proceso creativo. “Soy un analfabeto analógico”, bromea. “Tengo muchísima paciencia. Si intento hacer algo puedo fallar una, dos o tres veces, pero al final lo consigo”. En cuestiones técnicas reconoce que necesita ayuda: “Si tengo que usar Photoshop o inteligencia artificial, tengo que pedir ayuda”.
Precisamente sobre esta última tecnología mantiene una postura clara, que resume la esencia de su pensamiento artístico: “La inteligencia artificial no tiene alma, y las expresiones artísticas tienen que salir del alma”.
Su relación con la pintura, además, se intensificó en un momento muy concreto. El punto de inflexión llegó durante la pandemia. “Con el COVID temía por mi salud y me refugié en la pintura”, recuerda. Fue entonces cuando su familia empezó a notar el cambio: “Me decían: ‘si nunca has pintado tanto’”. Desde entonces, Oliva se ha volcado por completo en esta faceta creativa.
Ahora, su obra se convierte en la imagen que anunciará la Semana Santa de Manilva 2026, un reconocimiento a su trayectoria y a su compromiso con el municipio.















