Llega el turno de otra compañera de profesión en nuestro programa especial por el Día de la Mujer. Periodista especializada en comunicación institucional y empresarial con 20 años de experiencia, se forjó como consultora en Madrid en la agencia de noticias Europa Press, donde trabajó en comunicación corporativa. Posteriormente pasó a liderar gabinetes de prensa en el Ayuntamiento de Estepona y otras instituciones provinciales.
Marta Olea ha coordinado campañas y eventos para sectores como turismo, inmobiliario, farmacéutico, cultural y deportivo, tanto en Madrid como en la Costa del Sol. Y, desde hace siete años, dirige la Dirección General de Comunicación Social de la Junta de Andalucía. Con esta trayectoria, es otra de esas mujeres que no necesitan grandes discursos, ya que son sus resultados y su carrera los que hablan por ella sola.
Pregunta: Has trabajado desde medios tradicionales y agencias de noticias hasta gabinetes institucionales y ahora la Junta. ¿Cuál es la clave para conseguir todo eso?
Respuesta: La clave es la capacidad de esfuerzo y la perseverancia. Sé que esta entrevista forma parte de un contexto del 8 de marzo, pero en mi trayectoria lo que mejor me define es ser periodista y ser profesional. Ser mujer no me diferencia, no me distingue. Lo que nos diferencia es el empeño que pongamos en alcanzar metas.
P: ¿Cómo se construye autoridad y se lidera en el sector de la comunicación en espacios institucionales?
R: Con el esfuerzo. Yo he tenido muy buenas oportunidades en la vida, me considero afortunada y me he atrevido a asumir nuevos retos. Me forjé en la Costa del Sol, pero he trabajado en Madrid y fuera de España. Esas experiencias se van acumulando y sirven en la vida para aplicarlas en la carrera profesional. Trabajar en pequeños proyectos empresariales, emprender por mi cuenta, trabajar para ayuntamientos, ahora para la Junta de Andalucía… Son capas de experiencia que te van forjando una identidad, que te permiten adquirir un bagaje que repercute en tu día a día, sin olvidar el aprendizaje.
P: Eres referente para muchas comunicadoras. ¿Cómo definirías tu liderazgo en tres palabras?
R: La visión más honesta y justa sobre mi liderazgo es lo que los demás puedan decir de mí. Me considero una persona perseverante y procuro esforzarme en todo lo que hago. Mis padres me educaron con la cultura del esfuerzo. Lo llevo siempre presente y es lo que me ha ayudado a atreverme y asumir nuevos desafíos, siempre con un objetivo claro. Mi vocación es el periodismo y siempre he sabido que quería dedicarme a la comunicación corporativa. Con ese afán de progresar he ido evolucionando en mi carrera. Si tuviera que describir cómo me esfuerzo, perseverancia y tenacidad.
P: Comenzaste tu carrera en tu casa, en Málaga, y ahora trabajas en Sevilla. ¿Cómo percibes la evolución del liderazgo femenino en la Costa del Sol desde tus inicios?
R: Aprecio un cambio y una evolución de la Costa del Sol donde yo trabajé y la de hoy. La mujer tiene más visibilidad en puestos directivos. La foto que ahora vemos es fiel reflejo de la sociedad que somos. Ha habido una diferencia y un cambio sustancial en la percepción. Hace unos años, cuando empecé a trabajar como periodista, ver una foto de un evento y ver que solo hay hombres, no generaba ninguna impresión, era lo natural. Ahora, esa imagen ya no representa la sociedad que queremos ser. Ha habido un resorte que ha saltado, que nos mueve y que activa mecanismos para corregir situaciones que no son naturales. Yo participo de esa evolución junto a muchos hombres y mujeres en un cambio social que cobra pujanza, ahora que hay una generación que empuja con mucha más fuerza que lo que hicimos nosotros para que ese cambio se asiente y se afiance.
P: ¿Qué mensaje le lanzarías a esa generación que viene y que tiene que tomar las riendas de este camino?
R: Les invito a participar de una manera más serena y tranquila. Desde la moderación podemos alcanzar grandes objetivos. Yo participo de un 8M que sea inclusivo, que represente a todos, que sea una prueba de esfuerzo de la sociedad, que no examine, que no evalúe y que no califique tu grado de compromiso con el feminismo. Que sea lo suficientemente amplio y generoso con sus postulados para dar cabida a posiciones más moderadas y templadas donde yo esté más cómoda. Ese es el 8M al que yo aspiro y que creo que representa a nuestra generación.
P: Si el 8M tuviera que dejar un titular este año, ¿cuál sería el tuyo?
R: Que el 8M no suponga un examen de feminismo, sino una prueba de esfuerzo de toda la sociedad. Que sea inclusivo y no excluyente.













