Turno para Matilde Mancha, primera mujer en convertirse en consejera delegada de Acosol. Nuestra siguiente invitada del programa ‘Mujeres que abren camino en la Costa del Sol’ es la encargada de la gestión de esta empresa pública de aguas de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental.
Economista, con un Máster en Dirección en el Ciclo Integral del Agua y con gran capacidad profesional y una dilatada trayectoria en el sector del agua. Directora territorial y regional en Hidralia y ha desempeñado, además, puestos de gran responsabilidad en empresas como Aquagest y Agbar.
Pregunta: Matilde, conmemoramos el Día de la Mujer. ¿Cómo es y qué significa ser la primera mujer en convertirse en consejera delegada de Acosol?
Respuesta: Me sentí impresionada. Para los que nos dedicamos al sector, Acosol es una empresa referente e importante, con una infraestructura compleja y unos retos elevadísimos. No es muy normal que las mujeres lleguen a estos perfiles de dirección, por lo que estoy muy orgullosa. Con ganas de abordar retos en momentos complicados de escasez como hemos pasado. Muy contenta de haber sacado adelante tantos proyectos junto a mi equipo.
P: ¿Cuáles han sido los principales retos a los que te has enfrentado en tu carrera profesional?
R: Es mejor no pensarlo mucho e ir tirando. Para aspirar a estos puestos, que no están demasiado frecuentados por mujeres, tener una buena base de formación es importante. Eso me dio acceso a comenzar. Cuando pasan los años, no nos podemos olvidar del esfuerzo. Yo vengo de una empresa privada, 26 años desempeñando puestos de responsabilidad. Es importante también la curiosidad y salir de tu zona de confort, yo vengo del área económica, te puedes limitar a ver los números, pero también de haces preguntas sobre el negocio y cómo funciona. Todo eso te hace entender cómo es tu negocio. Aparte, la formación, el esfuerzo, la curiosidad y tu estilo de liderazgo: escuchar, remangarte, ser cercano e impregnar tu estilo de liderazgo.
P: Desde tu experiencia, ¿cómo definirías el liderazgo femenino en un sector donde la mujer tiene tan poca presencia?
R: En el sector del agua, la imagen es más masculina. No me gusta decir que el estilo de liderazgo tiene que ser el femenino, debe ser complementario y compartido. Somos diferentes, eso es inevitable. El estilo femenino es muy complementario con el masculino. En la dirección, las mujeres ponemos mucha más atención a la colaboración de los equipos, la transmisión de los mensajes, la cercanía… Tenemos mucha autoexigencia. Querer ambicionar un puesto de poder es por realización personal y no por ganar más. Los estilos equilibrados y mixtos son los que más triunfan.
P: Si tuvieras que definir tu estilo, ¿qué tres palabras elegirías?
R: La capacidad de esfuerzo. No me gusta llegar a un tema sin preparármelo. La improvisación va en contra mía y de mis principios. Eso se puede fundamentar a veces en esa sensación de autoexigencia e inseguridad que puede venir de otra generación. La escucha, es muy importante escuchar. El propio compromiso y tus propios valores, yo he sido educada en una serie de valores importantes y generosos, y eso ayuda a afrontar todos estos retos.
P: ¿Crees que aún existen límites o diferencias en el sector?
R: Si me comparo a cuando era más joven a ahora, el sistema ha cambiado. No había conciliación, todo recaía en la madre y los padres no tenían ningún permiso. Eso te restringía mucho. O tenías hijos o te dedicabas a tu carrera profesional. Era uno de los grandes problemas que tenían las mujeres de nuestra generación. Tuve la suerte de tener tres hijos y estar en una empresa privada que iba por delante en términos de conciliación, teletrabajo y con personas que estaban comprometidas y se esforzaban. Se ha avanzado mucho en ese tema. Los hombres, antes que trabajadores, son padres y tienen el mismo derecho de pasar tiempo con sus hijos. La responsabilidad de la economía de una casa no puede caer solo en el hombre. La conciliación tiene que ser responsabilidad de las dos partes. Se ha avanzado, pero tampoco ha cambiado tanto el número de mujeres en altos cargos. Hasta ciertos puntos, hay mujeres, pero cuando hablamos de jefe hay algo que a las mujeres les echa para atrás. Muchas veces somos nosotras mismas las que nos autoexigimos y piensas que estás dejando al lado otra parte de tu vida. Es cuestión de tiempo. Mi marido y yo tenemos hija e hijos, pero mi madre no trabajaba y antes las mujeres no podían tener ni una nómina a su nombre. Se está evolucionando, pero aún queda recorrido.
P: ¿Qué significa para ti ser una de esas mujeres que abren camino en la Costa del Sol? ¿Qué le dirías a niñas que quieran progresar en este sector?
R: He charlado mucho con niñas pequeñas a las que queremos motivar para carreras de ciencia. Hay que seguir empujando en esa dinámica. Los equipos tienen que ser mixtos, son mejores. Perdemos el 50% del potencial en aquellos sectores donde no hay mujeres. Hay que seguir trabajando en esa línea para que haya una presencia de mujeres y que consigamos esos grupos mixtos, que harán que la sociedad sea mejor.
P: Si el 8M tuviera que dejar un titular este año, ¿cuál sería el tuyo?
R: Las mujeres no nos podemos poner límites.













