El problema de la vivienda es transversal para muchos sectores, también para la hostelería. En los últimos tiempos, muchos locales situados en los bajos de los edificios se están transformando en pisos como fórmula para sacar más partido a una propiedad. Málaga está notando especialmente ese cambio y muchas pequeñas y medianas empresas, como Ñam Ñam Poti Poti, se están viendo afectadas.
Esta tapería y bocatería de Málaga, que lleva diez años dando de comer en el barrio de Santa Cristina, es famosa por sus gigantescos camperos de más de un kilo. Además, es un lugar de reunión para muchos aficionados del Málaga CF. En unas semanas tendrá que cerrar sus puertas definitivamente en su actual ubicación, ya que el propietario lo ha vendido. «Creemos que para vivienda», cuenta José Cruces, propietario de la bocatería, a AZ.
«Duele porque llevamos diez años aquí, conocemos a todo el mundo, esto es un pequeño pueblo. Vamos a cambiar de sitio y esperamos que sea lo más cerca de aquí posible. Nos preguntan mucho qué vamos a hacer», señala José, que reconoce haber recibido «un cariño impresionante». «Seguramente no tendremos tiempo suficiente para agradecer lo que la gente nos está ayudando», añade.
El 1 de mayo ya no estarán en el local en el que llevan diez años, pero la sociedad malagueña se une en estas situaciones para echar una mano, y muchos clientes ya le están contactando para ayudarle a buscar una nueva ubicación. «Desde pandemia para acá hemos crecido mucho y queremos seguir haciéndolo. A luchar, no queda otra…», concluye.














