El Ayuntamiento de Estepona lamenta que el Gobierno central no prevea actuar con urgencia para poner fin al peligro que representan los múltiples baches y socavones que presenta el firme de la Autovía A-7, una infraestructura clave para la movilidad en toda la Costa del Sol, y que ponen en riesgo la seguridad de los miles de conductores que circulan a diario por este punto. La Dirección General de Carreteras del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible reconoce que a día de hoy la actuación que permitiría “abordar de manera integral las patologías existentes y mejorar de manera significativa las condiciones de rodadura y seguridad de la vía” no sólo se encuentra pendiente de redacción de proyecto, sino también de una planificación de trabajos y de presupuesto.
Así se ha puesto de manifiesto desde el Ministerio que dirige Óscar Puente en respuesta a la carta remitida el pasado mes de enero por el alcalde de Estepona, José María García Urbano, en la que solicitaba que se proceda “a la mayor brevedad posible” a la ejecución de las obras necesarias de reparación, mantenimiento y mejora del asfaltado en el tramo afectado que discurre por el término municipal, con el fin de garantizar unas condiciones adecuadas de seguridad y circulación.
El Gobierno afirma conocer “las incidencias que presenta al firme en determinados tramos de dicha vía”, así como “las molestias que esta situación puede ocasionar a los usuarios”. Sin embargo, reconoce que el proyecto para la “rehabilitación integral del firme en la autovía A-7, a su paso por Estepona, Casares y Manilva” está aún “en fase de redacción”. En la carta remitida al Ayuntamiento de Estepona, el Ejecutivo central cifra en 8,7 millones de euros la redacción de dicho proyecto, si bien su ejecución está pendiente tanto de planificación como de presupuesto.
La Dirección General de Carreteras expone en su respuesta la existencia de “patologías existentes en el firme de la carretera”, y la necesidad de acometer una intervención integral para “mejorar de manera significativa las condiciones de rodadura y seguridad de la vía”. No obstante, afirma que la ejecución de las obras necesarias se continuará tramitando “una vez finalizada la redacción del proyecto y conforme a la planificación de actuaciones y a las disponibilidades presupuestarias”. Hasta ese momento, según reconoce el Gobierno central, sólo se pueden llevar a cabo “labores de conservación y mantenimiento ordinario”.
El alcalde, José María García Urbano, considera insuficiente ese “mantenimiento ordinario”, dado el estado en el que se encuentra este tramo de la A-7, en el que los técnicos del Ayuntamiento han llegado a contabilizar más de 300 puntos que requieren una intervención. “El mal mantenimiento de esta carretera eleva el riesgo de sufrir accidentes porque los conductores realizan maniobras bruscas y frenados para evitar estos baches y socavones que se suceden en los carriles de ambos sentidos”, explica García Urbano, quien considera que la situación “requiere de un plan integral y no de parcheos que en poco tiempo vuelven a dejar los baches y socavones al descubierto”
Este tramo de autovía registra intensidades medias de tráfico que pueden superar los 65.000 vehículos diarios y los 100.000 en las principales temporadas turísticas. El mal estado del firme se ha agravado debido a las lluvias, lo que exige una rehabilitación estructural de toda la carretera para garantizar la seguridad de los usuarios.














