La esteponera Natalia Fischer lo ha vuelto a hacer: situarse en lo más alto del podio tras alzarse con la victoria en La Leyenda de Tartessos, una prueba que ha finalizado este domingo en Lepe. Lo logró junto a María Reyes Murillo del Extremadura-Ecopilas UCI MTB, quienes no han dado opción a sorpresa alguna en la cuarta y última etapa de la prueba deportiva.
«Mucho barro, pero hemos disfrutado mucho. Nos lo hemos pasado muy bien», confesaba Fischer tras finalizar la primera etapa crono en sus redes sociales. Tras este triunfo, la pareja completa el pleno en la primera carrera por etapas del calendario mundial UCI.
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La general estuvo dominada por la pareja del Extremadura-Ecopilas, que se alzó con la victoria final. El segundo puesto se lo han llevado las eslovacas Martina Krahulcova y Janka Keseg Stevkova, mientras que las andaluzas Carmen Martín y M.ª Isabel Felipe han completado el podio en tercera posición. La constancia de Fischer y Murillo durante todas las etapas ha sido determinante para marcar diferencias y sellar un triunfo claro.
Con este nuevo éxito, se cierra una participación para que quedará para recuerdo de Natalia Fischer en La Leyenda de Tartessos, una prueba en la que ha sabido imponerse desde la contrarreloj inaugural hasta la última jornada.
Fischer, fiel paciente de la Cámara Hiperbárica de Estepona
Fischer ha acaparado en varias ocasiones la portada de este periódico, no solo por sus hitos deportivos, sino también para contar su experiencia como paciente de la Cámara Hiperbárica de Estepona.
Hace algo más de dos años, la deportista se vio obligada a detener su carrera. Una fractura limpia en la vértebra L1 la apartó de la competición en lo que sería la lesión más dura de toda su trayectoria. El diagnóstico era claro y nada esperanzador: reposo absoluto durante al menos seis o siete meses.
No obstante, contra todo pronóstico, algo cambió el rumbo de su recuperación. En apenas un mes, Natalia estaba lista para volver a subirse a su mountain bike.
La clave de esta sorprendente evolución se encuentra en el Centro Hiperbárico de Estepona, un centro pionero en terapias de oxigenación que está revolucionando el tratamiento de lesiones deportivas. Gracias a un enfoque innovador y personalizado, la clínica logró acelerar el proceso de regeneración y devolverle a Fischer lo que más ama: la velocidad, la montaña y la competición.

Su historia no solo habla de superación, sino también del poder de la medicina hiperbárica. Once años lleva el Centro Hiperbárico de Estepona mejorando la calidad de vida de sus pacientes en un lugar envidiable de la ciudad, en Avenida de España, 242.
«Gracias a la cámara hiperbárica me pude recuperar, no solo por su tecnología sino también por su gran equipo multidisciplinar», asegura con firmeza Fischer. Así, añade que aunque se presenta como «el mejor acompañante» de un deportista, esta medicina ayuda a mejorar el estado de salud «de cualquier persona».











