
Con la llegada de una nueva ola de frío prevista, BIOPARC Fuengirola continúa con su protocolo especial de bienestar animal, un conjunto de medidas que se activan cada invierno para que todas las especies del parque estén cómodas, protegidas y en perfectas condiciones, incluso cuando bajan las temperaturas.
Aunque el clima de la Costa del Sol se mantiene suave y alejado de los rigores invernales de otras zonas del país, el equipo técnico del parque trabaja de forma anticipada y personalizada, adaptando instalaciones, manejos y alimentación a las necesidades de cada especie. El objetivo es claro: que los animales vivan el invierno con confort, tranquilidad y bienestar garantizado.
Calor a medida para cada especie
Los reptiles son especialmente sensibles a los descensos térmicos, por lo que el equipo de Herpetología refuerza durante estos días los sistemas de calefacción. Cocodrilos del Nilo, cocodrilos enanos y tomistomas cuentan con rías calefactadas; en el caso de los cocodrilos del Nilo y los enanos, además, disponen de zonas de calor exteriores, ya que suelen mostrar mayor actividad al aire libre que los tomistomas. En todos los casos, durante los meses más fríos reducen su actividad metabólica y no son alimentados.
Las tortugas gigantes disponen de zonas interiores calefactadas, suelos radiantes y planchas de calor exteriores que, cuando las condiciones son óptimas para salir al exterior, les permiten acceder a puntos con mayor temperatura. No salen al exterior cuando el termómetro baja de los 14 grados.
En el caso de los dragones de Komodo, los manejos se ajustan incluso de forma individual: la hembra tiene acceso permanente a interiores cálidos cuando bajan los termómetros, el macho evita salir si hay menos de 18 grados y las crías cuentan con aire caliente durante la noche y puntos elevados de calor durante el día.
De forma general, todos los reptiles, anfibios y artrópodos del parque disponen de bombillas térmicas, planchas y puntos de calor adicionales durante los meses más fríos, siempre en función de las necesidades específicas de cada especie, ya que algunas de ellas están adaptadas de forma natural a temperaturas más bajas.
Refugios cálidos y libertad de elección
Desde el departamento de Zoología, BIOPARC Fuengirola refuerza las zonas calefactadas en los refugios de gorilas, orangutanes, chimpancés, tapires, binturones, lémures o potamoqueros, así como en espacios singulares como la gran Pirámide Maya, que forma parte de su última ampliación. A estas medidas se suma la ría de las nutrias gigantes, que se mantiene calefactada a una temperatura constante de 20 grados, garantizando su confort durante los días más fríos.
Algunos recintos exteriores cuentan también con calefacción localizada, como el cristal de los gorilas o los radiadores de la zona de tapires, y el parque continúa ampliando estas mejoras de forma progresiva.
Los sistemas de calefacción son variados —suelos radiantes, estufas, radiadores de techo y puntos de calor más intensos— y están siempre supervisados por el equipo técnico. Además, los animales tienen libertad para decidir: si llueve y hace frío, como ocurre con los gorilas, se les facilita el acceso a espacios interiores y son ellos quienes eligen cuándo salir o permanecer resguardados.
Menús de invierno: caldos calientes y refuerzos energéticos
El cuidado durante el invierno no se limita a la temperatura. La alimentación juega un papel clave y es uno de los aspectos que más llama la atención cada año. Durante los episodios de frío, el equipo adapta las dietas con un ligero refuerzo calórico, suplementos vitamínicos y alimentos pensados para ayudar a mantener la energía y las defensas.
Entre estas medidas se incluyen caldos calientes, infusiones y preparaciones especiales, una iniciativa que se ha convertido en una de las imágenes más entrañables del invierno en BIOPARC Fuengirola y que refleja hasta qué punto el bienestar animal guía cada decisión del parque.
Gracias a este protocolo integral —que combina infraestructura, manejo diario y nutrición— los animales de BIOPARC Fuengirola afrontan el invierno en condiciones óptimas, sin estrés y respetando siempre sus necesidades biológicas y su comportamiento natural. Una vez más, el parque demuestra que, cuando baja la temperatura, el compromiso con el bienestar animal sube un grado más.













