
11 años lleva el Centro Hiperbárico de Estepona mejorando la calidad de vida de sus pacientes en un lugar envidiable de la ciudad, en Avenida de España, 242. Su terapia principal es la medicina hiperbárica, una especialidad médica que ha demostrado funcionar como un potente medicamento, proporcionando múltiples beneficios terapéuticos: recuperación pre y post operatorio, lesiones, daños neurológicos, sordera súbita, post COVID… y una larga lista.
El equipo de AZ se ha trasladado hasta la clínica, ubicada en Avenida de España, 242, en pleno corazón de Estepona. Con vistas al mar y un acceso inmejorable, este equipo ha podido conocer de primera mano cómo funciona el tratamiento y cómo trabajan sus profesionales.
Antes de pasar a la cámara, el paciente pasa consulta con un especialista en medicina hiperbárica: el doctor Rafael Sánchez. Tras una consulta donde se conoce las necesidades del paciente, el doctor realiza un chequeo previo para comprobar que no hay problema en aplicar esta medicina.
Rafael Sánchez es el encargado de acompañar a cada paciente antes de la sesión, ofreciendo siempre una atención especializada. Antes de pasar por la cámara, el doctor atiende al paciente en consulta y realiza un diagnóstico previo para comprobar que no hay ningún inconveniente.
«Es un tratamiento de oxigenoterapia hiperbárica. Administramos al paciente oxígeno puro a una presión muy elevada. Necesitamos un aparato, que es la cámara hiperbárica, para usar el oxígeno puro como un medicamento. De esta manera, el oxígeno transforma su naturaleza y se constituye en un medicamento, y tiene efectos terapéuticos. De modo que respiramos ese oxígeno en esa presión tan elevada, llega a nuestro cuerpo, se distribuye por todo el organismo y ahí tiene sus diferentes efectos», señala el doctor especializado de la clínica, Rafael Sánchez.
La experiencia en las cámaras, avalada por deportistas de renombre
Por esta clínica han pasado un gran número de deportistas profesionales que encontraron en la Cámara Hiperbárica su mejor aliado.
En el caso de Fischer, fue hace dos años cuando una de las figuras más destacadas del ciclismo nacional, se vio obligada a detener su carrera. Una fractura limpia en la vértebra L1 la apartó de la competición en lo que sería la lesión más dura de toda su trayectoria. El diagnóstico era claro y nada esperanzador: reposo absoluto durante al menos seis o siete meses.No obstante, contra todo pronóstico, varias sesiones en la clínica cambiaron el rumbo de su recuperación. En apenas un mes, Natalia estaba lista para volver a subirse a su mountain bike.
Para Jesús Ríos, la cámara apareció en su camino en uno de los momentos más difíciles de su carrera. Tras una lesión ósea que amenazaba con dejarle fuera de juego durante varios meses, decidió probar con el tratamiento de oxigenación hiperbárica, una terapia utilizada cada vez más por atletas de élite. «Me hablaron de los beneficios de la cámara hiperbárica y decidí probar. El resultado fue increíble: el hueso formó el callo mucho más rápido, y a nivel muscular y general, noté una mejora brutal en el rendimiento», comenta Jesús.
Por todo ello y más, la Clínica Hipebárica de Estepona se ha convertido en un lugar seguro para muchos los que necesitan recuperarse de lesiones, de cirugías o simplemente necesitan recuperar la tranquilidad y mejorar su calidad de sueño y dejar atrás episodios de ansiedad. Avalado por la medicina, el tratamiento hiperbárico se convierte en el mejor aliado para mantenerse cada día más sano y con más energía.













