Los veranos han sido siempre escenario de historias inolvidables. Aquellas que, entre la luz interminable del día y la brevedad íntima de la noche, moldean la memoria de una vida. Momentos donde se entrelaza la familia, el amor y la amistad como hilos de un tapiz que el tiempo rara vez consigue destejer. Pocos veranos hay que pasen sin dejar huella. Algunos terminan convirtiéndose en patrimonio emocional de quienes los vivieron y, a veces, incluso de un pueblo entero.
Ese es el caso de Villa Matilde, la histórica casa construida en 1925 en Sabinillas (Manilva) por Ignacio Infante, jurista y hermano menor de Blas Infante. Lo que nació como vivienda de veraneo para la familia Infante se transformó, con el paso de generaciones, en un espacio cargado de significado para Manilva y, por extensión, para la memoria histórica de Andalucía.
En aquellos años de comienzos del siglo XX, Manilva era un municipio humilde, marcado por la agricultura, la viña y la serenidad de un litoral aún sin descubrir. En ese paisaje apacible, Ignacio Infante encontró el lugar idóneo para levantar una casa en la que su familia pudiera construir esas historias de verano. La elección del enclave no fue casual: la costa de Manilva ofrecía el mejor clima, una luz generosa y una calma que favorecía el disfrutar en familia y la reflexión personal.
Villa Matilde se convirtió muy pronto en un punto de encuentro. Allí coincidían Ignacio, su esposa e hijos, su madre y la frecuente presencia de su hermano, Blas Infante, cuya vida profesional y política lo llevaba de un lado a otro de Andalucía. La casa no perteneció a Blas, pero sí formó parte de sus cimientos y de su historia. En sus estancias compartió veranos, conversaciones y descansos en un tiempo en el que la construcción de una identidad andaluza moderna ocupaba buena parte de su pensamiento.
Hoy, cien años después, Villa Matilde forma parte del patrimonio público municipal. Manilva la conserva como un símbolo, un testigo del paso del tiempo y un espacio que reclama su importancia en la historia cultural andaluza.

Para conmemorar su centenario (1925–2025), el Ayuntamiento de Manilva ha organizado una serie de actos culturales que pretenden rescatar el valor histórico y humano de la villa. Fue el sábado 22 de noviembre cuando la propia casa acogió una jornada de reunión entre investigadores, representantes institucionales y cronistas locales, con un programa cuidadosamente diseñado para rendir homenaje no solo al edificio, sino también al relato de vida y memoria que forma parte de él.
En el acto intervino Mario Jiménez, alcalde de Manilva; Modesto González, alcalde de Coria del Río y presidente de la Ruta Blas Infante; Javier Delmás Infante, presidente de la Fundación Blas Infante y nieto de este, y Juan Luis Villalón, alcalde de Casares, municipio intrínsicamente unido a la conmemoración.
Tras la presentación, tuvo lugar una mesa redonda con tres voces de prestigio: Manuel Ruiz Romero, doctor en Historia, uno de los mayores especialistas en la vida y pensamiento de Blas Infante, Marcos Vázquez Candiles, cronista oficial de Manilva, Benito Trujillano Mena, cronista oficial de Casares. Aquello se convirtió en un diálogo de dos municipios que han llevado el testigo de Blas Infante y que no han querido dejar de tenerlo presente.
Durante la misma jornada se inauguró la exposición fotográfica “Aquellos años…”, un recorrido visual que reconstruye la atmósfera de la época en que la familia Infante veraneaba en Villa Matilde. Las imágenes permiten observar la vida cotidiana del entorno, los elementos arquitectónicos originales y los detalles que definen la sensibilidad de un tiempo ya lejano, pero aún presente en la memoria colectiva. No es una muestra meramente documental: es un viaje sensorial y una invitación para comprender el paso del tiempo del entorno.

Casares: el origen que explica un legado
Mientras Manilva celebra este aniversario, Casares —cuna de Blas Infante— cerró el pasado verano uno de los capítulos más esperados de su patrimonio histórico: la reapertura de la Casa Natal de Blas Infante. Allí donde nació Blas Infante Pérez de Vargas el 5 de julio de 1885, en la casa del número 51 de la calle Carrera.
Tras un periodo de obras de ampliación, restauración y rediseño museológico, este verano, Casares volvió a abrir una de sus puertas más simbólicas. El edificio recuperó la vida con un propósito que va mucho más allá de lo expositivo. Su reapertura marca el renacimiento de un espacio que aspira a ser un lugar de compromiso con un andalucismo contemporáneo: incluyente, solidario y profundamente humanista.

La recuperación de la Casa Natal no ha sido un proceso inmediato, sino el fruto de un proyecto iniciado hace más de una década con la adquisición de la parte segregada del inmueble original. Solo entonces fue posible integrar ambas construcciones y acometer un plan arquitectónico que modernizara el edificio sin quebrar su identidad. La restauración ha incorporado nuevos espacios creando un entorno accesible y funcional que permite comprender a Blas Infante no solo como figura histórica, sino como pensamiento vivo.
El resultado es una casa ampliada, sobria, luminosa y fiel a su esencia, en la que conviven salas de exposición, áreas de consulta documental, archivo, salón de conferencias y fondos bibliográficos claves para estudiar la vida y obra del Padre de la Patria Andaluza. Bajo la coordinación de Benito Trujillano Mena, la museografía ha sido reorganizada con un criterio riguroso que sitúa a Infante en su contexto: la Andalucía que lo formó y aquella por la que soñó.
Sin embargo, la dimensión museística, aun siendo esencial, no es lo que mejor define a la nueva Casa Natal. Lo realmente valioso es su vocación: convertirse en un lugar donde la ciudadanía pueda reencontrarse con el legado de Blas Infante, con su defensa de la igualdad, su compromiso con la justicia social, su sensibilidad cultural y su idea de Andalucía como un proyecto compartido. La casa en la que nació en 1885 reaparece, así, como un espacio abierto y dialogante que custodia no solo documentos, fotografías y objetos, sino un espíritu que sigue convocando a generaciones enteras.
Un espíritu que, además, encuentra eco en otros rincones de la provincia, como Manilva, donde la memoria familiar de los Infante vuelve a resonar este año con el centenario de Villa Matilde. La historia que une a ambos municipios se hace más visible que nunca gracias a estos espacios recuperados, que sitúan la figura de Blas Infante en un mapa emocional y cultural compartido por todo el territorio andaluz.
En sus fondos se conserva la bibliografía completa de Blas Infante, así como copias y documentos originales relacionados con su actividad cultural y política: desde el Reglamento del Centro Andaluz de Sevilla —que él presidió— hasta la documentación relativa al Centro Andaluz de Casares, su expediente académico, y una amplia colección de fotografías históricas, como las de la Asamblea de Ronda de 1918 o el izado de la bandera andaluza en Sevilla durante la Segunda República.
A lo largo de los años, la Casa Natal se ha convertido en un centro de referencia cultural, no solo por lo que conserva, sino por lo que inspira.

La Ruta Blas Infante: un itinerario de memoria y cultura
Dentro de los actos de este centenario, Casares también recibió la visita institucional del alcalde de Coria del Río, Modesto González Márquez que recorrió la Casa Natal acompañado del alcalde de Casares, Juan Luis Villalón, y del concejal de Cultura, Andrés Morales, antes de desplazarse a Sabinillas (Manilva) para participar en la jornada de Villa Matilde.
La presencia del alcalde sevillano es más que significativa. Y es que los tres municipios están unidos por la Ruta Blas Infante, un hilo conductor que recorre los lugares más significativos de la vida y el legado del Padre de la Patria Andaluza. Conecta Casares, su cuna, con otros municipios ligados a su familia y trayectoria, como Manilva, y Coria del Río, donde Blas Infante desarrolló parte de su actividad cultural y política.
Este itinerario no solo permite al visitante seguir sus pasos a través de casas, plazas y paisajes emblemáticos, sino que se erige como un proyecto de difusión cultural y educativa promovido por distintos ayuntamientos en colaboración con la Fundación Blas Infante, cuya presidencia se turna entre los municipios que la componen, reforzando así el carácter participativo y colectivo del proyecto. La ruta integra visitas guiadas, actividades conmemorativas y espacios museográficos, fortaleciendo la conciencia histórica y fomentando un andalucismo vivo, cercano y participativo, que invita a redescubrir la provincia de Málaga y otras localidades andaluzas desde la óptica de uno de sus hijos más ilustres.
Cien años después, Villa Matilde vuelve a llenarse de voces. La casa que Ignacio Infante levantó en 1925 para que los veranos fueran más largos se ha transformado en un símbolo que enlaza generaciones. Y en este aniversario, Manilva y Casares vuelven a mirarse a los ojos para reconocer que forman parte de una misma historia verde y blanca.












