El nombre del pueblo de Casares y de Blas Infante cruza fronteras y se convierte en símbolo de esperanza gracias a la cooperación internacional. Esta semana el Ayuntamiento de Casares está realizando una visita oficial al proyecto educativo impulsado por la asociación Mol Beh Taa en la localidad de Duwasu, en Gambia, donde la escuela infantil Blas Infante ya es una realidad.
La delegación municipal, encabezada por el alcalde Juan Luis Villalón y la concejala de Cooperación Internacional, Ana Umbría, se encuentra en el lugar para poder conocer de primera mano esta infraestructura educativa, fruto del esfuerzo colectivo de la asociación local, sus socios y socias, y del respaldo de entidades colaboradoras, entre ellas el propio Ayuntamiento de Casares a través de los Premios Blas Infante.
La escuela, que comparte nombre con el ilustre casareño -al igual que el colegio Blas Infante de Casares-, representa el firme compromiso del municipio con la educación como base del desarrollo, así como con la cooperación internacional como herramienta de transformación social y justicia global.
«Un sueño hecho realidad»
“Casares cruza fronteras para encontrarse con un sueño hecho realidad. Hoy iniciamos una visita de varios días que nos ha traído hasta Duwasu para conocer de primera mano la escuela infantil construida por la asociación local Mol Beh Taa, un proyecto que hoy ya es una realidad», expresaba el alcalde, Juan Luis Villalón, en las redes sociales.
Villalón ha subrayado que lo que comenzó en 2023 como una idea compartida se ha materializado gracias al compromiso y la voluntad de muchas personas y colectivos: “La implicación de los socios y socias de la asociación, el apoyo de entidades colaboradoras y la contribución del Ayuntamiento de Casares a través de los Premios Blas Infante han sido claves para hacerlo posible.”
El alcalde ha querido poner en valor el significado de esta infraestructura educativa, más allá de lo material:
“Esta escuela no es solo un edificio: es una herramienta de justicia social, de equidad y de futuro. La política, a veces, brinda momentos tan gratificantes como este, en los que comprobamos que las cosas pueden cambiar.”
Finalmente, ha recordado la responsabilidad compartida de trabajar por un mundo más justo: “Estemos donde estemos, formamos parte de una misma humanidad y tenemos la responsabilidad -y también el privilegio- de aportar nuestro grano de arena para transformar realidades y buscar un mayor equilibrio en el mundo.”
Con iniciativas como esta, Casares reafirma su compromiso con la solidaridad y con un desarrollo más justo, llevando así el legado de Blas Infante más allá de sus fronteras y sembrando futuro allí donde más se necesita.












