En 1926 abría sus puertas frente al Mediterráneo uno de los edificios más conocidos de Málaga. Cien años después, Gran Hotel Miramar conmemora aquel momento con una gran gala que reunió a 600 invitados, entre autoridades, representantes institucionales, profesionales del sector turístico y empresarial, clientes, colaboradores y medios de comunicación.
La noche comenzó con la recepción de los asistentes, dando paso al acto institucional, que abrió oficialmente la celebración del centenario. Abrió el turno de intervenciones Mariola Valladares, directora de Gran Hotel Miramar, quien puso el acento en el valor del equipo humano y en la huella emocional que el hotel mantiene en la memoria de los malagueños.
A continuación, José Luis Santos, presidente de Hoteles Santos, recordó el compromiso de la compañía con la recuperación del histórico palacio: “Hoy celebramos cien años de historia y el orgullo de haber contribuido a recuperar una parte de la historia de Málaga, manteniendo el espíritu de este hotel. Y todo ello gracias a lo más importante que tenemos: las personas que trabajan aquí”.
Por su parte, Carolina España, vicepresidenta tercera, consejera de economía, hacienda y fondos europeos, y portavoz del Gobierno de la Junta de Andalucía, destacó el significado del edificio para la ciudad: “Hay noches que se hacen esperar cien años, y estar aquí hoy tiene un significado muy profundo para todos los malagueños. Este no es solo un edificio con paredes bonitas, sino que ha sido fiel testigo de nuestra historia y ahora es el reflejo de la Málaga actual, que cuida de su patrimonio y se proyecta al mundo con ambición”. Quedó así patente su gratitud por participar como invitada de honor en un acto tan emblemático, en el que estuvo acompañada por Mariana Pineda, teniente de alcalde y concejala de cultura y patrimonio histórico.
Tras las palabras de las autoridades, la noche estuvo marcada por una cuidada propuesta artística que acompañó a los asistentes durante toda la velada. Las actuaciones de bolero, piano, arpa, esgrima, acrobacias y canto lírico fueron alternándose a lo largo del evento con varias proyecciones sobre la imponente fachada. Una puesta en escena que convirtió la propia arquitectura del edificio en el hilo conductor de un viaje por sus cinco grandes etapas históricas.
Un edificio que ha vivido un siglo de Málaga
Diseñado por el arquitecto Fernando Guerrero Strachan, el edificio fue inaugurado en 1926 por el rey Alfonso XIII bajo el nombre de Real Hotel Príncipe de Asturias. Desde sus primeros años, el palacio se convirtió en uno de los grandes referentes hoteleros de la ciudad, vinculado a la vida social y turística.
Su historia estuvo, sin embargo, estrechamente ligada a los acontecimientos que marcaron el siglo XX. Durante la Guerra Civil, sus instalaciones fueron utilizadas como hospital de sangre. Una vez finalizada la contienda, comenzó un proceso de recuperación de su uso hotelero, en un contexto marcado por la posguerra, la Segunda Guerra Mundial y el aislamiento internacional de España.
Durante las décadas de los años 40 y 50, el hotel recuperó su papel como referente social y turístico, acogiendo de nuevo celebraciones, eventos y actividad hotelera de alto nivel. En 1954 se realizaron obras de modernización y, posteriormente, una ampliación en 1959.
En 1967 comenzó una larga etapa de cierre y abandono. Veinte años después, en 1987, el edificio fue rehabilitado para albergar la Audiencia Provincial de Málaga, función que desempeñó hasta 2007. Tras el traslado de la actividad judicial, quedó nuevamente en desuso hasta su adquisición por Hoteles Santos en 2008.
La recuperación del inmueble comenzó en 2013 con un proyecto de rehabilitación destinado a devolverle su función hotelera y preservar sus valores históricos y arquitectónicos, incorporando al mismo tiempo los estándares contemporáneos de la hotelería de lujo. El proceso culminó en 2016 con la apertura de Gran Hotel Miramar, que inició una nueva etapa como establecimiento de cinco estrellas gran lujo.
Un siglo construido también por las personas
El centenario ha sido también una ocasión para reconocer a quienes han formado parte de la vida del hotel a lo largo de las generaciones. Trabajadores, huéspedes, clientes y visitantes han contribuido a construir una historia que va más allá de la arquitectura y que sigue viva en los recuerdos y experiencias asociados al palacio.
Hoy, Gran Hotel Miramar cuenta con 190 habitaciones y una propuesta que combina el carácter histórico del edificio con servicios de alojamiento, gastronomía y bienestar. Su oferta incluye tres restaurantes, dos bares y el Spa Botánico by Sisley, junto con diez salas para reuniones y celebraciones y espacios exteriores con vistas al Mediterráneo.
Situado en La Malagueta, frente al mar y a pocos minutos del centro histórico, el hotel mantiene su actividad como uno de los establecimientos de referencia de Hoteles Santos. Su trayectoria refleja la capacidad de adaptarse a distintas épocas sin perder su identidad ni su vinculación con la ciudad.











