«Nacho no se olvida, Nacho se recuerda». “Nacho, siempre en nuestros corazones”. “Queremos justicia, queremos tranquilidad”. Estos son algunos mensajes que han dejado los amigos, familiares y vecinos del barrio de Barcenillas en la Plaza Virgen del Rocío, donde fue asesinado el joven de 20 años el pasado 18 de septiembre, cuando unos sicarios le dispararon creyendo que era otra persona.
En esa misma plaza se ha levantado un altar para recordar a Nacho después de este trágico suceso. El pasado domingo hubo una manifestación en la que vecinos pidieron «justicia». Desde entonces, por las noches, sus amigos Adán y Daniel están yendo a limpiar el altar y renovarlo para que se mantenga como un homenaje latente a Nacho. En declaraciones a AZ, resumen que «Nacho era más bueno que nada».
«Venimos a encenderle las velillas para que esté aquí siempre. Nacho era lo mejor que había. Era un cacho de pan. La vida es muy injusta. Éramos amigos desde chiquitillos», explica emocionado Adán, que le conocía desde que eran niños.
Daniel también echa una mano en esta bonita tarea que le ayuda a recordar a su amigo. «Cada vez que estamos aquí sentimos que estamos con él y que estamos más cerca. Como ha pasado esta injusticia, es lo único que nos queda, poder estar cerca de donde falleció», señala.
Nacho se encontraba sentado en la grada de la plaza aquel 18 de septiembre cuando fue tiroteado por unos sicarios suecos de origen somalí que estaban pendientes de él y le confundieron con otra persona que planeaba matarlos. Le dispararon dos veces y Nacho, herido, recibió primeros auxilios en un supermercado cercano.
Acabó falleciendo en el hospital, sin nada que ver con quienes le asesinaros, de entre 22 y 29 años, que fueron arrestados unas horas después. «Mi hijo es víctima de la extrema violencia instaurada en la sociedad y, últimamente, en Málaga», denunció su madre en un comunicado público al conocerse esta impactante noticia.











