Atardecer del mes de agosto en una antigua era. A los pies está el embalse Río Verde. A la derecha, Plaza Armas, el pico más alto de Sierra Real. En la parte de atrás, el Pico de la Concha, de Sierra Blanca. Todo ello, dentro del Parque Nacional Sierra de las Nieves. Mientras tanto, una tarde que se va apagando y que va dando paso a las velas que iluminan un pueblo árabe, un pueblo blanco que, según sus propios vecinos, “está por descubrir”. Un marco incomparable que nos sitúa en Istán y, concretamente, en uno de los eventos culturales más especiales del año en toda la provincia: ‘La Velá’ de Istán.

Este próximo fin de semana, 28 y 29 de agosto, se celebrará la séptima edición de este festival nocturno que comenzó en 2019 y que cuenta con la organización del Ayuntamiento de Istán, junto al patrocinio de la Diputación Provincial de Málaga y la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental. Son dos noches pensadas para dar a conocer los encantos naturales que brinda esta localidad malagueña, gracias al esfuerzo de sus habitantes, que se vuelcan para hacer todavía más atractiva la visita con el adorno de sus casas y calles con luces y flores.
Un paseo por calles estrechas entre el sonido del agua y el olor a jazmín
Lo más especial de ‘La Velá’ es que cada uno la vive al ritmo que le apetezca, pero un itinerario podría arrancar con un paseo entre calles estrechas hasta llegar a un mirador en el que se puede oír el agua de la fuente cercana que hace intuir el Río Verde. Música clásica, violines, el ‘Nessun dorma’… Diferentes estilos y unas actuaciones musicales que se celebran a la luz de las velas. Seguimos por las calles, con esas macetas a los lados que aún cuidan y riegan las personas mayores de Istán. Las velas van llevándonos a El Altillo, donde los vecinos se encuentran en verano a sentarse, a hablar y a escucharse sin ningún atisbo de prisa.
De ahí, hacia las calles Estación y San Miguel, después de las cuales llega la Fuente La Plazoleta y, poco después, la Torre de Escalante, el centro de Istán. En medio, olor a jazmín, azahar, lavanda… “Disfrutando del momento”, señalan los más veteranos de este pueblo blanco. La Plaza del Pueblo y la torre de la iglesia, del siglo XV, reciben a los visitantes junto a El Chorro, una fuente de siete caños por donde el agua no para de brotar.
“Esa cadencia, esa tranquilidad, ese disfrute… eso es la Velá de Istán”, apuntaba el alcalde de este municipio malagueño, José Miguel Marín, en la presentación que tuvo lugar en la Diputación de Málaga de la edición de 2025: “No es un festival al uso, no hay artistas de unos nombres deslumbrantes, no hay contador de cifras a ver cuándo van más personas…”.

Un cúmulo de experiencias destinado a personas que quieran desconectar, relajarse, que quieran disfrutar de las sensaciones, que busquen pararse y descubrir Istán de otra manera, sin extravagancias ni excentricidades. Una manera especial de despedir agosto, y casi el verano, al ritmo de la música y de la cultura, siempre iluminada por velas entre sus preciosas y estrechas calles.
«Un paraíso para descubrirlo poco a poco, sin prisas»
“Istán es un paraíso que está por descubrir, pero para descubrirlo poco a poco, sin prisas, parándose en cada calle, hablando con las vecinas, que siempre cuentan historias, preguntándole por las rosas que tienen en su puerta, siguiendo el curso del agua que recorre todas las calles… Eso es La Velá de Istán”, indicó el regidor del municipio. En esta cita especial marcada en el calendario de malagueños y turistas, siempre hay una oportunidad de pararse un momento entre una función y otra, tomar un tentempié, reponer y seguir descubriendo Istán.

Durante los meses previos de verano, los voluntarios y las vecinas panochas preparan ‘La Velá’ decorando las calles e instalando una magia que encandila a todos los que disfrutan de Istán esas dos noches de agosto.
La programación de la pasada edición, que se celebró los días 29 y 30 de agosto, contó con las actuaciones de artistas como el violinista Alex Choi, Boehm Clarinet Quartet, un grupo de mariachis, Rosalía La Lía, Il sono, grupo formado por tres voces masculinas; la cantante y compositora española Carmen París, el cantaor Diego Magdaleno y el músico de jazz Adriano Santos. A lo largo de esos dos días, además del apartado musical, se disfruta de otros momentos especiales protagonizados por las velas, que no solo embellecen el pueblo para los visitantes. Hablamos del tradicional concurso de balcones y fachadas, que premia a los vecinos por su contribución a esta experiencia inmersiva que significa La Velá.
Otra de las razones por las que disfrutar de ‘La Velá’ es disfrutar de la gastronomía de Istán, que también juega un papel esencial en la festividad, ya que los bares y restaurantes del pueblo presentan menús especiales que permiten a los visitantes saborear lo mejor de la cocina malagueña. Y para dar facilidades a quienes quieran acudir desde la zona más costera, el Ayuntamiento de Istán pone todos los años a disposición de los visitantes un servicio de autobús que parte desde Marbella ambos días, uno de ida por la tarde y otra de vuelta en la madrugada.
Lo mejor de un pueblo blanco malagueño junto a la herencia árabe: así es el paraíso de Istán
A unos kilómetros del ajetreo de la Costa del Sol, entre montañas, la naturaleza y el sonido constante del agua, Istán conserva la esencia de los pueblos blancos del interior malagueño. Situado en la falda sur del Parque Nacional y Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, este pequeño municipio se ha convertido en uno de los rincones más singulares de la provincia gracias a su estrecha relación con el agua, su patrimonio de origen nazarí y un entorno natural privilegiado que atrae cada año a visitantes en busca de tranquilidad y naturaleza.
Conocido como el ‘Manantial de la Costa del Sol’, Istán destaca por su agua, que forma parte de la identidad del municipio desde época musulmana, cuando se construyó una compleja red de acequias moriscas que aún hoy continúa en funcionamiento. Este legado hidráulico no solo permitió el desarrollo agrícola de la zona, sino que sigue marcando el ritmo cotidiano de sus vecinos. Las fuentes repartidas por el casco urbano son una de las imágenes más características del pueblo. Entre ellas sobresale la Fuente del Chorro, con sus siete caños de agua potable, convertida en uno de los puntos más emblemáticos de Istán.
La riqueza natural de Istán es otro de sus grandes atractivos. Rodeado por más de 20.000 hectáreas de bosque protegido, el municipio se encuentra en uno de los enclaves más frescos de la provincia durante los meses estivales. Senderos, valles y sierras ofrecen rutas para senderismo y bicicleta de montaña entre pinsapos, encinas y alcornoques.
Espacios como la Cañada del Infierno, el nacimiento del Río Molinos o el valle del Río Verde muestran la diversidad paisajística de un territorio donde la naturaleza permanece prácticamente intacta. En cuanto al patrimonio histórico, la Torre de Escalante, una construcción nazarí del siglo XV declarada Bien de Interés Cultural, es el edificio más antiguo de Istán y uno de los símbolos de la herencia musulmana de la localidad. Situada en la calle San Miguel, la torre conserva parte de su estructura original y recuerda el valor estratégico que tuvo esta zona durante la época fronteriza con Marbella. A su alrededor se desarrolló el entramado urbano de calles estrechas y fachadas encaladas que aún define la imagen del pueblo. Junto a este legado histórico destacan otros espacios como la iglesia de San Miguel, levantada en el siglo XVI, o la ermita del mismo nombre, situada en una cueva a las afueras del municipio.
Otras tradiciones de Istán
La tradición también sigue muy presente en Istán a través de celebraciones populares como El Paso, representación de la Pasión de Cristo con siglos de historia, la Feria de San Miguel o la Tostoná, la festividad de todos los santos donde los vecinos del pueblo se desplazan al campo para pasar un día de convivencia, concretamente hasta la ‘Zona recreativa La Ermita’, provista de bancos y merenderos.

A dicha zona se accede desde El Calvario en dirección al polideportivo. Una vez allí, familiares y amigos se reúnen al calor de la lumbre donde el correr del aguardiente y las castañas asadas cobran un protagonismo especial. Los más jóvenes pasan el día en el campo y, antes de regresar, se tiñen unos a otros la cara con el tizne de las ollas y sartenes usadas para asar las castañas. Otra de las citas especiales durante el año que convierten a Istán en una de las visitas obligadas dentro de la provincia de Málaga.













