Hace apenas unas décadas, la función de los zoológicos era muy distinta a la que desempeñan hoy. En los últimos 25 años, la creciente preocupación por la pérdida de biodiversidad, el avance del conocimiento científico sobre el bienestar animal y una mayor conciencia ambiental han impulsado una profunda evolución de estos espacios.
La conservación de especies amenazadas, la investigación y la educación ambiental han pasado a ocupar un lugar central en un modelo que continúa evolucionando y que busca acercar la naturaleza a la sociedad desde una perspectiva mucho más comprometida con su protección.
Coincidiendo con su 25 aniversario, BIOPARC Fuengirola ofrece la oportunidad de observar esa transformación a través de un caso especialmente representativo. El parque abrió sus puertas el 18 de junio de 2001 sobre el antiguo Zoológico Municipal de Fuengirola, iniciando una renovación que sustituyó el concepto tradicional por un modelo basado en la recreación de ecosistemas naturales, el bienestar animal y la participación activa en programas internacionales de conservación.
Un cambio que fue mucho más allá de las instalaciones
La transformación no consistió únicamente en renovar un recinto. Supuso un cambio de filosofía.
Los espacios dejaron de diseñarse pensando exclusivamente en el visitante para hacerlo también en las necesidades biológicas y comportamentales de cada especie. La vegetación, la arquitectura, el paisaje y el enriquecimiento ambiental comenzaron a formar parte de una experiencia concebida para favorecer el bienestar animal y, al mismo tiempo, ayudar a comprender la riqueza de algunos de los ecosistemas más amenazados del planeta.
Este nuevo enfoque perseguía un objetivo claro: despertar el interés por la naturaleza y generar un vínculo emocional que favoreciera el compromiso con su conservación.
La conservación como principal misión
La evolución de los zoológicos ha ido acompañada de una implicación cada vez mayor en proyectos internacionales destinados a evitar la desaparición de especies amenazadas.
Actualmente, BIOPARC Fuengirola participa en programas europeos de conservación de especies como el gorila occidental, el orangután de Borneo, el tigre de Sumatra, el chimpancé, el leopardo de Sri Lanka, el dragón de Komodo, el tapir malayo o la nutria gigante, entre otras.
Cada nacimiento logrado dentro de estos programas responde a una planificación coordinada entre instituciones zoológicas de todo el mundo y forma parte de estrategias de conservación a largo plazo. Uno de los ejemplos más recientes es la participación del parque en el proyecto internacional para recuperar el faisán de Edward, una especie que ha comenzado a regresar a los bosques de Vietnam gracias al trabajo conjunto de diferentes entidades.
Una transformación que también refleja la evolución de la sociedad
El cambio experimentado por los zoológicos durante el último cuarto de siglo es también el reflejo de una sociedad que demanda nuevas formas de relacionarse con la naturaleza.
Los visitantes ya no buscan únicamente contemplar animales, sino comprender los desafíos a los que se enfrentan los ecosistemas y conocer qué acciones pueden contribuir a su conservación. En este contexto, la educación ambiental se ha convertido en una herramienta esencial para acercar la biodiversidad a millones de personas.
Un cuarto de siglo mirando al futuro
La reciente inauguración del área dedicada a Centro y Sudamérica representa un nuevo paso en esa evolución. Inspirada en algunos de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta, esta ampliación integra naturaleza, arte, historia y divulgación para ofrecer una experiencia inmersiva que refuerza el mensaje de conservación.
Veinticinco años después de su apertura, BIOPARC Fuengirola no celebra únicamente un aniversario. Celebra una transformación que refleja cómo han evolucionado los zoológicos y cómo la conservación de la biodiversidad se ha convertido en uno de los grandes retos compartidos por instituciones científicas, administraciones y sociedad.
La historia de estos 25 años demuestra que la manera de entender los zoológicos ha cambiado profundamente. Y que, en un momento en el que miles de especies continúan amenazadas, su capacidad para inspirar, educar y contribuir a la conservación resulta más necesaria que nunca.















